La doctrina espírita niega la existencia de seres creados perpetuamente para el mal. Los llamados ‘demonios’ son Espíritus aún en un estado de inferioridad moral y intelectual, que se complacen en el mal y la ignorancia. Sin embargo, como todas las criaturas, están sujetos a la ley del progreso y, con el tiempo y el arrepentimiento, alcanzarán la perfección.
Sinónimos:
Espíritus Impuros







