Al haber cortado la vida de forma violenta cuando el fluido vital aún era abundante, el Espíritu se ve forzado a sentir la descomposición de su cadáver, el frío de la tumba y la acción de los gusanos, un suplicio atroz que puede durar hasta que el cuerpo se desintegra.
Sinónimos:
Tormento de la putrefacción






