Libro Primero – Capítulo II: Elementos Generales del Universo | El Libro de los Espíritus – Allan Kardec

Capítulo II: Elementos Generales del Universo

17 · 18 · 19 · 20 · 21 · 22 · 23 · 24 · 25 · 26 · 27 · 28 · 29 · 30 · 31 · 32 · 33 · 34 · 35 · 36
  1. Conocimiento del principio de las cosas.
  2. Espíritu y materia. 3. Propiedades de la materia. 4. Espacio universal

Conocimiento del principio de las cosas

17. ¿Es dado al hombre conocer el principio de las cosas?

«No, Dios no permite que se revele todo al hombre en la Tierra».

18. ¿Penetrará el hombre algún día el misterio de las cosas ocultas?

«El velo se descorre ante él a medida que se purifica, pero para comprender ciertas cosas le son menester facultades que no posee aún».

19. ¿No puede el hombre, merced a las investigaciones científicas, penetrar algunos secretos de la naturaleza?

«La ciencia le ha sido dada para su progreso en todas las cosas, pero no puede traspasar los límites fijados por Dios».

Cuanto más le sea dado al hombre penetrar esos misterios, tanto más grande debe ser su admiración respecto del poder y sabiduría del Creador. Más, ya sea por orgullo, o bien por debilidad, su misma inteligencia le hace a veces juguete de la ilusión. Amontona sistemas sobre sistemas, y cada nuevo día le demuestra los muchos errores que ha tomado por verdades y las muchas verdades que ha rechazado como errores. Estos son otros tantos desengaños para su orgullo.

20. Fuera de las investigaciones de la ciencia, ¿le es dado al hombre recibir comunicaciones de un orden más elevado sobre lo que escapa a sus sentidos?

«Sí, y si Dios lo juzga útil, puede revelar lo que la ciencia no puede enseñar».

Por estas comunicaciones el hombre adquiere, hasta cierto punto, el conocimiento de su pasado y de su destino futuro.

Espíritu y materia

21. La materia ¿es eterna, como Dios, o bien fue creada por él en algún tiempo?

«Solo Dios lo sabe. Sin embargo, hay una cosa que debe indicaros vuestra razón, y es que Dios, modelo de amor y caridad, nunca ha estado inactivo. Por lejano que os podáis figurar el principio de su acción, ¿podríais concebirlo ocioso un segundo?».

22. Generalmente se define la materia como lo que tiene extensión, lo que impresiona nuestros sentidos, lo impenetrable, ¿son exactas estas definiciones?

«Desde vuestro punto de vista, son exactas, porque habláis únicamente respecto de lo que conocéis. Pero la materia existe en estados que os son desconocidos. Puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil, que ninguna impresión produzca en vuestros sentidos, y sin embargo continúa siendo materia siempre, aunque no lo sería para vosotros».

― ¿Qué definición podéis dar de la materia?

«La materia es el lazo que sujeta al espíritu; es el instrumento que emplea y sobre el cual ejerce, al mismo tiempo, su acción».

Bajo este punto de vista, puede decirse que la materia es el agente, el intermedio, merced al cual y sobre el cual obra el espíritu.

23. ¿Qué es el espíritu?

«El principio inteligente del universo».

― ¿Cuál es la naturaleza íntima del espíritu?

«No es fácil analizar en vuestro lenguaje el espíritu. Para vosotros no es nada, porque no es una cosa palpable, pero para nosotros es algo. Sabedlo bien, nada es la nada y la nada no existe».

24. El espíritu ¿es sinónimo de inteligencia?

«La inteligencia es un atributo esencial del espíritu, pero el uno y la otra se confunden en un principio común, de modo que para vosotros es una misma cosa».

25. El espíritu ¿es independiente de la materia, o no es más que una propiedad de esta, como los colores lo son de la luz y el sonido del aire?

«El uno y la otra son distintos, pero es necesario la unión de ambos para que sea inteligente la materia».

― ¿Es igualmente necesaria esta unión para la manifestación del espíritu? (Entendemos aquí por espíritu el principio de la inteligencia, haciendo abstracción de las individualidades designadas con este nombre.)

«Os es necesaria a vosotros, porque no estáis organizados para percibir el espíritu sin la materia. Vuestros sentidos no han sido creados para ello».

26. ¿Puede concebirse el espíritu sin la materia, y la materia sin el espíritu?

«Con el pensamiento se puede indudablemente».

27. De este modo ¿habrá dos elementos generales en el universo: la materia y el espíritu?

«Sí, y por encima de todo Dios, el creador, el padre de todas las cosas. Estos tres elementos (Dios, espíritu y materia) son el principio de todo lo que existe, la trinidad universal. Pero al elemento material ha de añadirse el «fluido universal», que hace las veces de intermediario entre el espíritu y la materia propiamente dicha, que es demasiado grosera para que el espíritu pueda tener acción sobre ella. Aunque, hasta cierto punto, puede equipararse al elemento material, el fluido universal se distingue por propiedades especiales. Si realmente fuese materia, no habría razón para que no lo fuera también el espíritu. Está colocado entre la materia y el espíritu. Es fluido, como la materia es materia, y susceptible, por sus innumerables combinaciones con esta y bajo la acción del espíritu, de producir la infinita variedad de cosas, de las cuales no conocéis más que un pequeño número. Siendo este fluido universal, primitivo o elemental, el agente que emplea el espíritu, es el principio sin el cual la materia estaría en estado perpetuo de división y jamás adquiriría las propiedades de la gravedad».

― Este fluido ¿será el que llamamos electricidad?

«Hemos dicho que es susceptible de innumerables combinaciones. Lo que vosotros llamáis fluido eléctrico y fluido magnético son modificaciones del universal, que, hablando propiamente, no es más que materia más perfecta, más sutil y que puede considerarse como independiente».

28. Puesto que el espíritu es algo, ¿no sería más exacto y menos expuesto a confusión designar estos dos elementos generales con las palabras materia inerte y materia inteligente?

«Poco nos importan las palabras y a vosotros os toca formular vuestro lenguaje de manera que os entendáis. Vuestras disputas proceden casi siempre de que no estáis conformes con el significado de las palabras, pues vuestro lenguaje es incompleto para expresar las cosas que no impresionan vuestros sentidos».

Un hecho patente domina todas las hipótesis: vemos materia que no es inteligente y vemos un principio inteligente independiente de la materia. El origen y la conexión de estas dos cosas nos son desconocidos. Tengan o no un origen común y puntos de contacto necesarios; tenga existencia propia la inteligencia, o sea una propiedad, un efecto; sea, según opinión de algunos, una emanación de la Divinidad, es lo que ignoramos. Se nos presentan distintos y por esto los admitimos como dos principios constitutivos del universo. Por encima de todo esto, vemos una inteligencia que domina todas las otras cosas, que las gobierna y que se distingue de ellas por atributos esenciales: esta inteligencia suprema se llama Dios.

Propiedades de la materia

29. La ponderabilidad ¿es un atributo esencial de la materia?

«De la materia, tal como la conocéis vosotros, sí, pero no de la materia considerada como fluido universal. La materia etérea y sutil que forma este fluido es imponderable para vosotros, y sin embargo, es el principio de la materia pesada.

La gravedad es una propiedad relativa. Fuera de las esferas de atracción de los mundos, no hay peso, como tampoco arriba y abajo.

30. La materia ¿está formada por uno o por varios elementos?

«Un solo elemento primitivo. Los cuerpos que vosotros consideráis simples no son verdaderos elementos, sino transformaciones de la materia primitiva».

31. ¿De dónde proceden las diferentes propiedades de la materia?

«Son modificaciones que sufren las moléculas elementales por su unión y en ciertas circunstancias».

32. Según esto, los sabores, los olores, los colores, el sonido, las cualidades venenosas o saludables de los cuerpos ¿no son más que modificaciones de una misma y única sustancia primitiva?

«Sí, indudablemente, y solo existen por la disposición de los órganos destinados a percibirlos».

Este principio queda demostrado por el hecho de que todos no percibimos del mismo modo las cualidades de los cuerpos: uno encuentra agradable al gusto lo que otro encuentra malo; estos ven azul lo que aquellos ven encarnado; y lo que es venenoso para unos, es inofensivo o curativo para otros.

33. La misma materia elemental ¿es susceptible de recibir todas las modificaciones y de adquirir todas las propiedades?

«Sí, y así debe entenderse cuando decimos que todo está en todo[1]».

El oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el carbono y todos los cuerpos que consideramos simples, no son más que modificaciones de una sustancia primitiva. En la imposibilidad en que hasta ahora nos encontramos de remontarnos de otra manera que no sea por el pensamiento a esa materia primera, aquellos cuerpos son para nosotros verdaderos elementos y podemos, sin peligro, considerarlos como tales hasta nueva orden.

― Esta teoría parece que está conforme con la opinión de los que no admiten en la materia más que dos propiedades esenciales: la fuerza y el movimiento, y que creen que todas las otras propiedades no son más que efectos secundarios que varían según la intensidad de la fuerza y la dirección del movimiento.

«Esta opinión es exacta. Es necesario añadir también, y según la disposición de las moléculas, como se ve, por ejemplo, en un cuerpo opaco que puede hacerse transparente y al contrario».

34. Las moléculas ¿tienen una forma determinada?

«Las moléculas tienen sin duda una forma, pero inapreciable para vosotros».

― Esta forma ¿es constante o variable?

«Constante en las moléculas elementales primitivas, pero variable en las moléculas secundarias que no son más que aglomeraciones de las primeras. Porque lo que vosotros llamáis molécula dista mucho aún de la molécula elemental».

Espacio universal

35. El espacio universal ¿es infinito o limitado?

«Infinito. Suponle límites, ¿qué habría más allá? Sé que esto confunde la razón y, sin embargo, la razón te dice que no puede ser de otro modo. Lo mismo sucede con lo infinito en todas las cosas. En vuestra pequeña esfera no podéis comprenderlo».

Si se supone un límite al espacio, por lejano que pueda concebirlo el pensamiento, la razón dice que más allá de él existe algo, y así de grado en grado hasta lo infinito, porque, aunque ese algo fuese el vacío absoluto, sería también el espacio.

36. ¿Existe en alguna parte del espacio universal el vacío absoluto?

«No, nada hay vacío. Lo que está vacío para ti se encuentra ocupado por una materia que escapa a tus sentidos y a tus instrumentos».

[1] Este principio explica el fenómeno conocido por todos los magnetizadores, que consiste en dar, por medio de la voluntad, a una sustancia cualquiera –al agua, por ejemplo– propiedades muy diversas: un gusto determinado y hasta las cualidades activas de otras sustancias. Puesto que solo hay un elemento primitivo y que las propiedades de los diferentes cuerpos no son más que modificaciones de este elemento, resulta que la sustancia más inofensiva tiene el mismo principio que la más deletérea. Así es como el agua, que está formada por una parte de oxígeno y dos de hidrógeno, se hace corrosiva si se dobla la proporción de oxígeno. Una transformación análoga puede producirse por medio de la acción magnética dirigida por la voluntad. (N. de A. K.)