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ESPIRITISMO / Quién soy, de dónde vengo, hacia dónde voy….es sólo el principio

La Agonía de las Religiones

Portada La Agonía de las Religiones por J. Herculano Pires

La Agonía de las Religiones por J. Herculano Pires

Las religiones son seres sociales que nacen, crecen y mueren. Como creaciones de los anhelos de trascendencia innatos en el hombre. ¿Por qué podemos afirmar que las religiones de nuestro tiempo están agonizando? ¿Qué vendrá después de ellas? La Agonía de las Religiones responde a esas indagaciones a través de un penetrante estudio del desarrollo y decadencia de las religiones contemporáneas.

En La Agonía de las Religiones Herculano demuestra que la decadencia de las religiones se inició al final de la Edad Media. Con el Renacimiento, con la explosión cultural y científica iniciada en Europa, las religiones simplemente se negaron a acompañar esa evolución, manteniéndose en la insistencia de imponer la fe ciega al ser humano.

Las instituciones religiosas ya no consiguen acompañar la nueva necesidad del ser contemporáneo, que desea saber el por qué de todas las cosas, principalmente de su propia existencia y de su objetivo final, que es la evolución infinita, en todos los ángulos – científico, filosófico y moral.

El punto crucial del problema religioso se llama hipocresía. Y la hipocresía resulta de las actitudes egoístas, de la falta de comprensión del verdadero sentido de la religión, que es el camino y no el punto de llegada de la espiritualización del hombre. Los religiosos que pretenden lograr la santidad de la mañana a la noche, que se revisten de pureza exterior, encubriendo la podredumbre interior, son los hipócritas condenados enérgicamente en el Evangelio. La solución de este grave problema, que responde por la muerte cíclica de las civilizaciones, está en la comprensión de la verdadera naturaleza del hombre, del proceso natural de su desarrollo espiritual. Los artificios purificadores solo sirven para disfrazar a los individuos pretenciosos. Las prácticas ascéticas no pueden ser forzadas. Las pasiones y los instintos del hombre son manifestaciones de fuerzas vitales que, bajo el control de la razón y del sentimiento, pueden y deben guiar al Espíritu con rumbo a lo trascendente.

J. Herculano Pires

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