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Penates

Penates [del latín penitus: interior, que está dentro; formado de penus: lugar retirado, oculto]: dioses domésticos de los Antiguos, así denominados porque se los colocaba en el lugar más retirado de la casa. – LARES (Lares) [del nombre de la ninfa Lara, ya que se los creía hijos de esta ninfa y de Mercurio]: eran, así como los penates, dioses o genios domésticos, con la diferencia de que en su origen los penates eran los manes (Mânes) de los antepasados, cuyas imágenes se guardaban en un lugar secreto, al abrigo de la profanación. Los lares –genios benéficos, protectores de las familias y de las casas– eran considerados como hereditarios, porque una vez vinculados a una familia continuaban protegiendo a sus descendientes. No sólo cada familia y cada casa tenían sus propios lares, sino que los había también para las ciudades, aldeas, calles, edificios públicos, etc., los cuales se ponían bajo la protección de estos o de aquellos lares, como entre los cristianos lo hacen bajo tal o cual santo patrono. Los lares y los penates, cuyo culto se puede decir que era universal –aunque con nombres diferentes–, no eran otros que los Espíritus familiares, cuya existencia hoy nos es revelada; pero los Antiguos hacían de ellos dioses a los cuales la superstición erigía altares, mientras que para nosotros son simplemente Espíritus que han animado a hombres semejantes a los nuestros, a veces parientes y amigos, y que se vinculan a nosotros por simpatía.

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