Ilustración artículo Metempsicosis y Espiritismo del profesor Asmara

Metempsicosis y Espiritismo

Metempsicosis y Espiritismo por el Profesor Asmara

El Profesor Asmara (Eduardo Anaya Mena)
El Profesor Asmara (Eduardo Anaya Mena)

Se trata de un excelente artículo del Profesor Asmara (Eduardo Anaya Mena), presidente por muchos años de la Federación Espiritista Española y a partir de 1934 de la Federación Espiritista Internacional, publicado en el periódico Heraldo de Madrid, en dos entregas, en las ediciones del 6 y el 8 de febrero de 1935.

Si bien más abajo se pueden descargar las dos ediciones de el Heraldo de Madrid, las reproducimos como texto para comodidad del lector. En el próximo artículo, dedicado entre otras cuestiones a la persecución que sufrió el Espiritismo durante la época franquista, nos adentraremos en algunas otras interesantes facetas del profesor Asmara.

Bajo el título “Pío Baroja. Retado a singular combate por el Profesor Asmara. Interesante réplica del ilustre definidor espiritista a un artículo publicado en “Ahora”, del eximio literato”.

METEMPSICOSIS Y ESPIRITISMO

Carta abierta a Don Pío Baroja

Leo en «Ahora» su artículo del domingo sobre «… Metempsicosis y otras fantasías», y me pregunto, un tanto perplejo, quién ha podido decir a usted que los espiritistas creen en la metempsicosis. ¿Ha sido quizá la Enciclopedia Espasa?

Para no agraviar a la verdad ha debido escribirse «palingenesia», o sea la definición moderna y cabal de la reencarnación progresiva, única que juega en la concepción evolucionista que admite el espiritismo, cuyo lema es éste: «Semper ascendens».

En su consecuencia, no hay para qué hablar del gallo de Madagascar. En eso no creen ya ni las porteras medianamente ilustradas. Y es deplorable, mi admirado amigo, que el pobre cretino de las sesiones espiritistas resulte en ese punto mejor informado que un prócer de la pluma. Por algo dice nuestra doctrina:

«Nadie tan sabio que no tenga cosas que aprender, ni nadie tan ignorante que no tenga alguna que enseñar».

Página de el Heraldo de Madrid. (6-2-1935) que contiene la primera parte del artículo Metempsicosis y Espiritismo
Página 7 de el Heraldo de Madrid. (6-2-1935) que contiene la primera parte del artículo Metempsicosis y Espiritismo

Admitido desde luego que hay porteras que creen haber sido Cleopatras, o carboneros que aseguran haber sido faraones. Por esa parte está mejor fundada su información; pero yo le diré que esa portera y ese carbonero no son espiritistas en serio. Como no son católicos, por ejemplo, esas beatas que, en fuerza de extravíos y de ignorancias, deforman por completo su devoción. Como no será nada, en ningún sistema, todo el que se fanatiza o cae en una aberración.

Y añado a renglón seguido, sin ánimo de decirle nada nuevo, que la crítica serena no puede combatir al catolicismo por las beatas, sino discutiendo con teólogos, filósofos y santos padres. O fustigará al fanático en su propio extravío, distinguiendo las cosas que están en los hombres de aquellas que están en las doctrinas.

Por último, es muy del caso advertir que cuando el espiritismo sitúa a la reencarnación, no a la metempsicosis, como instrumento de la ley de evolución, como explicación plausible de las cualidades innatas o de la precocidad y como el mejor exponente de la justicia distributiva y retributiva, se funda en conclusiones científicas y filosóficas que merecen, cuando menos, ser conocidas antes que vituperadas.

Pruebe usted, si quiere, a refutarlas y ya veremos de medir las armas. Advirtiéndole que si usted nos vence, el espiritismo en masa le agradecerá el esfuerzo hecho para sacarnos del error.

Porque hasta el símil del hombre afeminado y de la mujer hombruna que usted esgrime con mal disimulada ironía, es posible que tengan en este sistema, como una aberración o accidente de las leyes de herencia psicológica y fisiología, una explicación científica y plausible que acaso no encontrará usted en la ciencia positiva materialista. Y éste sería otro punto por paradoja en el cual el cretino de marras pudiera codearse con las eminencias.

¿Ha leído usted algo moderno y solvente sobre espiritismo? Los prejuicios que fluyen de su bien cortada pluma dan a entender que no. O, lo que es peor todavía, que sólo ha leído lo malo; la exudación oral o literaria de sujetos audaces o aprovechados, la extravagancia de quien se llama espiritista como pudiera llamarse musulmán.

Conviene al caso decir además que en orden al espiritismo, a su fenomenología y a sus postulados nos encontramos hoy como en aquellos tiempos gloriosos para la Astronomía que han inmortalizado a Galileo. Gran parte de la masa vive aferrada a la ciencia de Ptolomeo. La Tierra es plana y es fija; los astros giran a nuestro alrededor rindiéndonos pleitesía.

Y por cierto que los hechos, muchos hechos consagrados por la ciencia positiva de aquel tiempo, se ofrecían a la contemplación de los sentidos como si realmente fuera plano e inmóvil nuestro pequeño mundo, confirmando los errores del geocentrismo.

Pero, entretanto, ese mundo seguía navegando por el piélago. Copérnico tenía razón, aunque no se le entendía, porque su verdad chocaba contra la fe religiosa o la fe científica de la masa. Y surgieron la conmoción y los ataques personales, la persecución y la injuria. Como en los tiempos de Cristo, el vulgo propende a crucificar a los redentores.

Es que el movimiento de la Tierra no implica un simple problema de mecánica celeste, sino la caída vertical de todo un sistema; y no todo el mundo tiene preparación o agilidad mental para resistir estas conmociones.

Tenemos la pretensión de creer que estamos frente a una colisión semejante, ante dos corrientes de ideas que huyen respectivamente del materialismo y del espiritualismo. Si usted quiere, de la interpretación materialista o espiritualista de la Historia, una de esas corrientes se aferra a lo que pudiéramos llamar ciencia de Ptolomeo y, naturalmente, no ve, ni siente los hechos y las razones, que son solamente comprensibles en los nuevos horizontes abiertos por Galileo.

Transportando la imagen a nuestro tiempo y al meridiano de Zaragoza, para seguir a usted en su misino razonamiento, ¿qué duda cabe que se han tenido que decir muchas tonterías, como usted indica, al interpretar el caso paranormal del supuesto duende? Como habrían dicho de un meteoro o de un cometa en tiempos de Ptolomeo.

Cuando no estaremos tan de acuerdo es al elucidar las que lo son y las que no lo son. Dónde están las que realmente han sido dignas de Zululandia, aunque no lo parezcan.

Y cuáles otras, en fin, recuerdan la anécdota de aquel otro prócer que, indignado ante lo incomprendido, gritaba airadamente en la Academia Francesa, cuando la primera demostración del gramófono: ¡Superchería…! ¡Superchería…!

Tonterías aparte, usted convendrá conmigo en que el nódulo de la cuestión estriba en saber si ese meteoro es una realidad o una ilusión de los sentidos. Si explica su mecanismo la teoría ptolomeica o la de Galileo.

Y, en definitiva, supuesto que por falta de tiempo o de medios se nos ha escapado la manifestación del fenómeno, si tenemos la evidencia de «su posibilidad», lo que vale tanto como su «realidad» en esos casos desdichados, como el de Zaragoza1, en que los astrónomos nos quedamos sin prueba ni garantía momentáneamente.

Sí, mi buen amigo. No se resuelven los problemas que usted ataca estableciendo con criterio simplista que la paciencia es el genio para el avance maravilloso de la ciencia. Lo que importa aclarar es si la paciencia sirve para algo sin el concurso del conocimiento. Y si lo uno y lo otro, el complejo de la inteligencia y el de la conciencia, como el complejo vital, son un producto natural de la materia, secreción del cerebro, resultado de la sinergia de la células, o si, contrariamente, esos complejos son instrumentos de una entidad distinta, foco energético e inteligente, anterior y posterior al hombre, y en función directiva y activa en nosotros durante nuestra vida orgánica.

A fin de que podamos entendernos, si usted lo quiere, partiendo de una base concreta en la discusión, soy yo el obligado a decirle qué es en rigor el espiritismo, según sus más altos definidores. Para ello nada más adecuado que ofrecerle las conclusiones que nos acaba de dar el 5º Congreso Espirita Internacional celebrado en Barcelona durante la primera decena de septiembre último.

Página 6 de el Heraldo de Madrid (8-2-1935) que contiene la segunda parte del artículo Metempsicosis y Espiritismo
Página 6 de el Heraldo de Madrid (8-2-1935) que contiene la segunda parte del artículo Metempsicosis y Espiritismo

Helas aquí;

«Esta doctrina se propone hacer luz en el misterio del ser y del destino, situando racionalmente los problemas que atañen a la naturaleza del hombre y a su posición relativa en el Universo. ¿Qué somos? ¿Por qué vivimos? ¿De dónde venimos y a dónde vamos?

¿Qué es la vida y qué la muerte ? ¿Qué el Universo como escenario de la Vida?

¿Qué principio ordenador, qué causas o qué poderes han formado ese Universo? ¿Qué leyes lo rigen, y hacia qué fines lo conducen?

El espiritismo pretende, en fin, establecer un orden de verdades sobre todas aquellas cuestiones

Y partiendo de ese orden propugna que los hombres se impongan conscientemente un Código moral, una ley social, económica o política, que se inspire en los «valores universales», científicos y filosóficos, que estas verdades contengan.»

«Como instrumento para llegar a esas verdades, el espiritismo es, en primer término, una ciencia integral que abarca:

El estudio del alma y de sus facultades normales y paranormales.

El de la relación posible, y desde luego cierta, del mundo visible con el invisible; de los seres que viven en la carne y los que viven separados de ella, después de la transición que se llama muerte.

El de la posibilidad y la realidad de que todo lo que existe, desde los átomos hasta los soles, esté regido o formado por la actividad de focos energéticos o inteligentes; en definitiva, por fuerzas espirituales más o menos complejas y en grado mayor o menor de evolución.

Pero el espiritismo es, también por razón de sus fines, una ciencia de lo universal, enciclopédica, en cuanto necesita aceptar, discutir o depurar, mediante procesos estrictamente científicos, los conocimientos conquistados por toda otra ciencia conexa, para formar de concierto con ellas, la constelación de VERDADES DE FACTO2, madre de nuestra Filosofía.»

«Porque, subiendo de grado, el espiritismo es, por propia naturaleza, una filosofía que arranca unas veces de los hechos y otras do los fueros de la razón para establecer nuestras VERDADES DE RATIO3.

Y es, también, necesariamente, ecléctica por las mismas razones que se dieron para la ciencia a todo lo ancho y a todo lo largo de la Historia de la Filosofía, constituyendo, por lo tanto, una Epistemología.»

Por último, el Espiritismo tiene la clave de la verdad intuitiva y del sentimiento religioso innato en el hombre: de esos frutos criptestésicos, subconscientes, que toman su parte en los problemas del conocimiento, con determinación específica en nuestro modo de sentir, de pensar o de querer.

Esa es NUESTRA VERDAD DE FIDE[Note]“De fide”, literalmente y según su significado latino, aquellas que tienen que ver con la fe, en este caso con una fe racional no basada en creencias sino en convicciones fundamentadas y sentidas.[/note] y esa es la fuente escondida de donde fluye la religión natural: la que no necesita de templos; ni santos, ni rito, ni clero para poner a cada uno en, consonancia con lo superior, con la Mente Suprema, incomprensible, que es nuestro Dios.»

Dicho cuanto antecede, le importa al Congreso consignar que el espiritismo sitúa al hombre como ningún otro sistema sobre las rutas gloriosas del conocimiento. Más cerca que ninguno de las facultades maravillosas del espíritu, única entidad que conoce, y más cerca también de los mecanismos somático-psicológicos que regulan la función subalterna de conocer, marcándole vías naturales a la experiencia, a la razón o a la fe.

Esos mecanismos, en fin, que determinan en cada uno su ecuación personal, «su modo de conocer». Que nadie es escéptico o crédulo, místico o crítico, genio u obtuso, porque él lo quiera o lo haya aprendido, sino por los fueros del espíritu y de su momento evolutivo.»

«El espiritismo ofrece solamente verdades relativas, sólidas y bien fundadas para cada tiempo, aunque mutables y perfectibles en el tiempo, FACTO, RATIO y FIDE dan en esencia verdades complementarias entre sí, que a lo largo de la función de conocimiento se perfeccionan necesariamente.

«Semper ascendens». Ni dogmas ni verdades transmitidas «personalmente» por los dioses. Nuestra revelación no es en ese concepto divina, sino humana. Porque aunque Dios está revelando eternamente su Verdad; aunque vivimos sumergidos en ella y «somos» a causa de ella, solo podemos tener de ella una noción finita, limitada a nuestra posibilidad de cada tiempo, necesariamente antropolátrica, o sea captada y digerida a través de los medios humanos, aunque estos medios hayan correspondido a hombres cumbres, faros de la Humanidad; pero, en definitiva, hombres, por muy altos, que se contemplen en el mundo de la Ciencia, de la Filosofía o de la Moral.

El Congreso subraya esta declaración para combatir desde ahora la sugestión, el fanatismo o el extravío que crea en las almas sencillas el mal uso dé las llamadas «verdades divinas ».

Y ofrece, en cambio, a la consideración del mundo profano, el estímulo de verdades humanas perfectibles, que nos brindan cada día motivos para una superación, acercándose cada vez más a la auténtica verdad por nuestro propio esfuerzo.»

Puede que le parezca a usted ese plan una utopía, sobre todo si nos tasa el tiempo para su realización. Como puede que le parezca equivocado; pero no podrá negar que es generoso. Y que los hombres que son capaces de sentir y de servir ese ideal no pueden ser confundidos con la gente irregular, inmoral o extraviada. Le ruego, pues, que nos reintegre a la consideración de personas decentes.

No es que nos apeste la compañía de esos desdichados, criminales, invertidos y prostitutas, aunque no frecuentamos su trato. Antes al contrario: si queremos redimir a alguien o servir para algo en bien de la Humanidad no hay otro remedio que empezar por los ignorantes y los pecadores, entre los cuales se suele encontrar tantas veces, por ironías del destino, gente sana espiritualmente hablando; como no es raro encontrar gente degradada espiritualmente entre los sabios y los virtuosos.

Y, dentro del mismo orden de ideas, resulta a lo mejor que entre esa gente que usted considera degradada y creyendo en fantasías, no siempre encuentra el humanista o el buen psicólogo al individuo decadente y execrable, sino a elementos que tienen inquietud espiritual: la intuición de que más allá del horizonte sensible de la vida, en sus horizontes racionales, hay, como presentía Hamlet, algo más de lo que puede pesar y medir la ciencia positiva, cuyos fueros defiende usted, sin que el espiritismo se los niegue, ya que los admite complacido en lo que valen.

Lo que no es científico ni caritativo es suponer que todo sea patología y corrupción en esos bajos fondos ni que deban despreciarse sólo por ser bajos, con criterio de egoísta, de escéptico o de miope.

Vamos a discurrir sobre todo eso, si a usted le interesa, supuesto que el objetivo de su artículo habrá sido poner en carne viva los problemas involucrados en su diatriba. En cualquier caso, yo espero que ayudará usted a corregirlos participando con su cultura en las altas funciones de la educación popular, como diría el maestro Altamira.

Prof. Asmara

Presidente de la Federación Espiritista Internacional. París, 25 de Enero de 1935

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Imagen Lumen Revista y Periódico Espiritista

Lumen

LUMEN

Lumen. Revista fundada, dirigida y editada por Quintín López, esta publicación se caracterizó por su extraordinario contenido científico y filosófico, y está considerada una de las mejores revistas espiritistas publicadas en España. Quintín López Gómez (1864-1936) fue uno de los más fecundos escritores y propagadores del Espiritismo (con más de cincuenta obras).

De acuerdo con la secuencia de los números que tenemos disponibles (según su número de Tomo y Año), comenzaría a publicarse en 1896, si bien según Mario Méndez Bejarano apareció en 1893, de forma semanal y con grabados, que es la fecha hacia la que nos inclinamos definitivamente, después de consultar la bibliografía al respecto, y teniendo en cuenta una breve interrupción. Ya que hay divergencias en cuanto a su publicación inicial, hablando algunas fuentes incluso del 1883 como fecha original (Armengol y Oscar García), lo cual parece muy improbable, y pueda deberse a una errata del artículo original de Armengol, ya que Quintín López se encontraba en 1883 casi recién llegado al Espiritismo, con 19 años, y ocupado con celo en El Iris de Paz, dentro de la Sociedad Sertoriana de Estudios Psicológicos de Huesca, a la que se acababa de asociar.

Nació  Lumen con el siguiente subtítulo: “Periódico semanal ilustrado dedicado a las clases populares”. En la mancheta del primer número se decía que la publicación estaba dedicada a Espiritismo, Magnetismo, Hipnotismo, Ciencias Ocultas/ Revista Científico-Filosófica de Estudios Psicológicos.

Tamaño: 24,4 x 17 cm. Número de páginas: 32 más 4 de cubierta (la paginación comenzaba en enero de cada año y continuaba en los siguientes números hasta completar un tomo anual). Periodicidad: Semanal en los comienzos y luego mensual durante la mayor parte de su existencia.

Comenzó a editarse en la Imprenta de Juan Torrents, en San Martín de Provensals, C/ del Triunfo, nº 4. En esta primera etapa el editor también ejercía como administrador. La dirección de la Redacción y de la Administración era la misma de la imprenta. Más tarde se editó en Tarrasa, en la Imprenta y Litografía de José Ventayol Vilá, Plaza de Mosén Jacinto Verdaguer.

Aparte de la citada, su redacción y administración estuvo en otras diversas direcciones: Rambla de Egara, nº 205,  C/ Pantano, nº 91, y C/ Rutlla, nº 14, todas en Tarrasa, y en C/ Diputación, 195 y 197, 1º, 2ª, de Barcelona. Como administradores figuraron Juan Torrents, Joaquín Fábregat y Pedro López Giménez (padre de Quintín López), entre otros.

En 1894 Lumen publica Concordancia del Espiritismo con la Ciencia, y a finales de ese año se fusiona con la Revista de Estudios Psicológicos, pasando a ocupar Quintín López la jefatura de la Redacción, y conservando la dirección el Vizconde de Torres Solanot, que en esa época se recuperaba de un problema de salud.

Entre sus redactores contó con Luz Alba, Margarita Gil, Víctor Melcior, Fabián Palasí, Eugenio García Gonzalo y Joaquín. Entre las firmas de sus textos aparecen las de Ángel Aguarod, Alcídes Argüedas, Gastón Bourníquel, Juan José Julio Elizalde, Amadeo Gallart, Gustavo Geley, Manuel González Soriano, Bernardo Obrador, Abdón Sánchez Herrero, Salvador Sellés, Francisco Arqués, Manuel Sanz Benito y Joaquín Huelbes Temprado, entre otros. Publicó artículos y noticias sobre la filosofía espiritista y dio cuenta de las actividades de la Federación Espiritista Española, del Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos y de los Congresos Internacionales Espiritistas.

Lumen, Año III, tercera época
Lumen, Año III, tercera época

Tras una breve pausa, reaparece en 1898, con una tendencia a tal punto innovadora que no gustó a todos los espíritas. Reaparece de forma independiente, inaugurando la tercera época de la publicación (Tercera Época, Año Tercero). Se subtitula: “Revista Mensual de Estudios Psicológicos”. En este año aparecen como redactores la Srta. Luz Alba, Margarita Gil, el Dr. Víctor Melcior, Fabián Palasí, Eugenio García Gonzalo y Joaquín Segura, y como colaboradores el Dr. Manuel Sanz Benito, e Dr. Joaquín Huelves Temprado, Manuel Navarro Murillo, Salvador Sellés, Miguel Gimeno Eito, Francisco Arqués, Juan Mir, Francisco Segura, José Rocamora y Nicanor Gómez. En 1899 se incorporan Amalia de la Torre; Miguel Bianchi Delgado; Gregorio Álvarez y Wenceslao de la Vega.

En 1918 ya se subtitula “Revista Científico-Filosófica de Estudios Psicológicos”.

En 1926 se imprime en los Talleres de Artes Gráficas E. Verdaguer Morera, C/ Topete, 2 al 16, de Tarrasa.

Lumen según algunas fuentes dejó de editarse en 1926 cuando una enfermedad de su fundador y director impidió seguir con la publicación. No obstante, hemos comprobado que en revistas espíritas argentinas de 1928, Lumen figuraba aún como revista de canje, con dirección en la calle Rutla, nº 14, de Tarrasa, lo cual indicaría que pudo seguir editándose algún año más.

Además de Quintín López Gómez, ejerció el cargo de director de Lumen Sebastián Roquet.

Aquí contamos con cuatro números, uno correspondiente a 1923, y los otros tres del año 1926, de periodicidad mensual y paginación variada, con el subtítulo Revista Científico-Filosófica de Estudios Psicológicos.

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Vista Revistas El Iris de Paz. Órgano Oficial de la Sociedad Sertoriana de Estudios Psicológicos

El Iris de Paz

El Iris de Paz

El Iris de Paz. Órgano oficial de la Sociedad Sertoriana de Estudios Psicológicos, fundada en Huesca en 1877.

El 15 de marzo de 1883 veía la luz en la ciudad de Huesca El Iris de Paz, publicación quincenal espiritista. Quintín López (con 19 años) había llegado providencialmente poco antes a la Sociedad Sertoriana. Sus conocimientos profesionales en el campo de la impresión, además de su juventud y espíritu colaborador le llevaron a encargarse cuidadosamente de materializar en papel aquel proyecto, lo que incluía la preparación, la impresión, doblado y envío de la publicación.

Se sitúa la redacción y administración en el Coso Alto número 17 y la impresión que según consta al pie de su última página como “imprenta manual de El Iris”, en la calle Vidal de Canellas número 13, es realizada en el taller de imprenta de Lino Martinez que había trasladado su máquina-tórculo de impresión “Lord Stamphope” desde la calle San Salvador a Vidal de Canellas, de donde pasará posteriormente al Coso Bajo. Como director al frente de la publicación Domingo Monreal, costando la suscripción al trimestre 0,75 pesetas, a la vez que se hallaba a la venta en varios puestos tanto de la ciudad como en el resto de la provincia, dándose el caso de lograr una buena difusión en Zaragoza, que desde la Librería de Mainar, de la calle Escuelas Pías número 9, llenaba el hueco dejado por El Espiritista, revista científica fundada por Torres Solanot. Allí esta publicación oscense, despertará la necesidad de una nueva publicación zaragozana, que llegará nuevamente de la mano de Torres Solanot con el curioso título de Un Periódico Más, un decenal libre pensador.

El Iris de Paz desde su primer número en el que saluda a la prensa altoaragonesa, a los hermanos en creencias, y a los lectores en general, incluyó en sus columnas temas relativos a la ciudad y provincia, siendo en este de su presentación en el que excita el celo del ayuntamiento para dotar al cementerio civil de un depósito de cadáveres y preservarlo de las aguas que lo inundan en los temporales y cuando discurrían en abundancia por la acequia de riego que lo atravesaba por el tapial medianero al católico. Igualmente que se preocupa del replanteo del camino de hierro de Huesca a la frontera francesa, en la sección de Huesca a Ayerbe.

Llega este periódico en un momento en el que la información está cubierta por otros medios ampliamente, momento en el que La Crónica y El Diario de Huesca se encontraban enfrentados en una dura polémica sobre el concepto de Prensa Independiente, además de algunos puntos divergentes sobre el Asociacionismo Empresarial, junto todo ello con otro tema de rabiosa actualidad en aquellos días sobre el “Cólera”, una epidemia que azotó la ciudad y causó numerosas muertes. Por otra parte, se produce al mismo tiempo el resurgir de El Oscense que como segunda época aparece de aquél publicado en 1868, además de La Asociación Popular que venía a ser el órgano del Círculo Católico de San Lucas.

Esta publicación espiritista será en definitiva la ventana al exterior de la Asociación de Libre-pensadores que dirigía Mariano Marco y de la Sociedad Sertoriana de Estudios Psicológicos que presidía Domingo Monreal, apareciendo en sus páginas (inicialmente 8 a dos columnas) informaciones y trabajos de colaboradores entre los que se encontraban: Amalia Domingo Soler, el Vizconde de Torres Solanot, Enrique Oltra, Vicente Aguirre, Salvador Marco, Esteban Chavala, Severo Lasala, Sixto Huerta, Ramón Alamán, Pedro Morcate, Mariano Bellestar, Constantino Olivera, Mariano Pérez, Félix Ferrer, Bernabé Morera, Faliciano Sánz y Lorenzo Fuyola entre  otros.

Durante los momentos más duros de la epidemia de Cólera en Huesca, los libre pensadores Fuyola, Monreal, Alamán y Ferrer, contando con los productos y medicamentos cedidos gratuitamente por el farmacéutico Manuel Camo (Que no quiso cobrar ningún medicamento, mientras duró la epidemia) atendieron y visitaron a numerosos enfermos, llegando a contagiar a sus propias familias alguno de ellos, siendo recogido este gesto caritativo y de servicio a sus semejantes, por la prensa regional y nacional, acto que por otra parte, desencadenó una dura crítica y posterior polémica, que fue iniciada por el presbítero oscense Vicente Carderera y Potoc contra esta publicación, siendo replicado el reverendo desde otros medios como El Buen Sentido, El 11 de Febrero, El Diario de Huesca, además de El Imparcial, que a nivel nacional también se hizo eco. Pero éstas polémicas eran consustanciales entre los espiritistas y libre pensadores y el clero, pues igualmente en Zaragoza, se produce otra larga polémica que enfrentará a Torres Solanot con el canónigo del Pilar, el Sr. Codera.

En 1885 la Sociedad Sertoriana de Estudios Psicológicos de Huesca, se encontraba instalada con oficinas, biblioteca, además de amplios salones para reuniones y experimentos, en la calle San Voto nº 8, siendo allí donde hace la presentación de la obra “El Espiritismo y sus Impugnadores”, escrita por D. Miguel Sinués y Lezaún , en defensa de la doctrina espiritista combatida por El Diario Católico de Zaragoza, que había hecho correr ríos de tinta y que al dar cumplida información El Iris de Paz de Huesca desencadenará otra polémica al insertar La Crónica, un comentario como que fue recogido de El Diario de Huesca colocando en entredicho a un maestro por su vinculación con las ideas espiritistas. Eso lleva a la aparición en septiembre de 1885 de una hoja clandestina y anónima, calificada por algunos medios de corte “neo-católico” contra los libre pensadores oscenses y contra El Iris de Paz, el cual respondió abiertamente con un largo y extenso alegato rechazando esta “anatematización” y terminando con este llamamiento: “Oscenses: Aunque ya lo sabíais, hemos vuelto a repetiros lo que somos. Juzgadnos por nuestros actos, y juzgad, si no la despreciasteis ya, la hoja anónima publicada por algunos ilusos, que hacen bien en ocultar sus nombres, contra los libre pensadores de Huesca”. Encabezando una larga lista de firmas, el Vizconde Torres Solanot.

El periódico espiritista de Lérida El Buen Sentido, en un comentario inserto en su nº 3, de 15 de abril de 1883, informaba que “la idea de crear un periódico espiritista en Huesca se debió a las provocaciones del periódico clerical La Provincia”.

Después de la salida del primer número, El Iris de Paz fue excomulgado por el obispo de Huesca, Honorio María de Onaindía y Pérez, hecho que suscitó numerosos comentarios en la prensa, muchos de ellos en tono de sorpresa e ironía. Por ejemplo, “El Buen Sentido”, decía con fino humor:

“Nacer ‘El Iris de Paz’ y caerle encima una condenación episcopal, la del obispo de Huesca, ha sido una misma cosa. El colega ha recibido una recompensa sin casi haber tenido tiempo de ganársela. Así sale él tan ufano haciendo saber a sus lectores, por medio de un suplemento, la distinción con que ha sido honrado por el obispo. Nada: que los obispos han resuelto fomentar las buenas lecturas, y las condenan y prohíben porque saben que la prohibición abre el apetito…”

Por su parte La Solución, periódico espiritista de Gerona, comentaba lo sucedido en estos términos:

“Siempre se ha visto que el que escupe al aire se mancha el rostro a sí mismo. Esto le ha sucedido a D. Honorio María de Onaindía, obispo de Huesca, al lanzar contra los redactores y lectores del indicado periódico, para ellos saludable excomunión.

Dichoso tú, estimado colega, que entras en el estadio de la prensa bajo tan buenos auspicios. Dichoso, repito, porque te dan pie para perdonar a los que te anatematizan, cumpliendo de este modo el mandato de Jesús, que dijo: ‘Perdón para vuestros enemigos’. ¡Regocíjate!, que de los mansos es el reino de los cielos.

Recibid, estimados compañeros, nuestra más sincera felicitación por tan fausto suceso; ínterin aguardamos nos quepa igual suerte en la lotería clerical.”

El Motín (periódico no espiritista) hacía un comentario en tono sarcástico y simpático de este hecho, del que extraemos los siguientes párrafos:

“¡Oh, Iris de Paz, periódico de Huesca! ¡Yo te saludo, te felicito y te envidio! Lo que he buscado desde mi fundación; lo que con todas las veras de mi alma he pedido, ofreciendo hasta dinero por alcanzarlo, la excomunión de un obispo, lo has conseguido tú con el primer número.

¿De qué medios te has valido? ¿Qué has hecho? Dímelo, para imitarte, a menos que lleves la crueldad al extremo de gozarte en mi martirio.

¡Qué suerte, compañero, qué suerte la tuya! Una excomunión de primera fuerza al primer número, cuando El Motín lleva ya publicados ciento tres, sin haber alcanzado más que los anatemas de curas de tres al cuarto, que equivale a comer patatas mal guisadas, sabiendo que existen en el mundo trufas y faisanes.”

Padecerá aún dos excomuniones más, de los prelados de Barbastro y Jaca.

Fue suspendido tras declararse una epidemia de cólera en Huesca, publicando su número 65 y último el 31 de diciembre de 1885, convirtiéndose sus colaboradores en enfermeros que ayudaron a paliar los efectos de la epidemia en la ciudad. Esa transformación de los miembros de la Sociedad Sertoriana en enfermeros benévolos motivó que fueran propuestos para la cruz de beneficencia, que rechazaron.

Descargar año 1883 en pdf  El Iris de Paz 1883(n.2al20).pdf

Descargar año 1884 en pdf  El Iris de Paz 1884(n.21al44).pdf

Descargar año 1885 en pdf  El Iris de Paz 1885(n.45al65).pdf




Póster Ventajas del Espiritismo por los Espíritus de Cervantes y Marietta

Ventajas del Espiritismo

Ventajas del Espiritismo por los Espíritus de Marietta y Cervantes

Ventajas del Espiritismo son dos comunicaciones recibidas por los Espíritus de Marietta y Cervantes, a través del médium Daniel Suárez Artazu de la Sociedad Progreso Espiritista de Zaragoza, que se publicaron en un pequeño folleto por esta Sociedad en 1873, editorial Juan Torrents, Barcelona. A pesar de ser un “simple folleto” contó con ediciones posteriores como, por ejemplo, la de 1900 por la editorial Maucci, Barcelona.

Los miembros de la Sociedad Progreso Espiritista de Zaragoza, posteriormente en la Sociedad Espiritista Española, en Madrid, contaron repetidas veces con la asistencia de estos dos Espíritus. Es algo que no choca con la razón ya que siguiendo el adagio de por sus obras los conoceréis, algunos de sus miembros como el Vizconde Torres Solanot o el General y Ministro Joaquín Bassols, eran merecedores de tal asistencia dadas sus grandes obras en beneficio del progreso tanto del Espiritismo como de la sociedad española en política, educación y valores sociales.

Ventajas del Espiritismo

I

Oíd y sabréis, tal cual os podré decir y tal cual podréis comprender las ventajas del Espiritismo.

En el infinito lleno de materia y espíritu, nada muere.

Lo que en la encarnación llamáis muerte en la materia, no es más que la descomposición de un Ser perfecto, para perfeccionarse más

Lo que en la erraticidad llamamos muerte, en el espíritu no es más que su inmersión en la materia para depurarse mejor.

Cuando los encarnados decís que la materia muere, no os apercibís de que un espíritu recobra su libertad; cuando los desencarnados decimos que un espíritu muere, apenas recordamos que a la materia anima.

La descomposición de la materia da vida al espíritu y la encarnación del espíritu en la materia da vida a ésta.

Y de esta acción y reacción de materia y espíritu, resulta la verdadera vida, la mejor manera de ser, la perfección y el progreso.

Los mundos, el hombre y todos los demás seres mueren al parecer; el espíritu sujeto a la materia parece que se asfixia en ella. No. La materia y el espíritu se necesitan, se buscan, se combinan, salen de sí mismos, y se separan para buscar sus centros y llegar a ellos más depurados, más perfectos.

El espíritu perfeccionado busca materia perfeccionada a su altura.

El ser orgánico que se llama hombre, tiene espíritu perfecto, que responde a la perfección de su organismo.

El espíritu que en el hombre vive, encuentra en él condiciones para desarrollar y poner en actividad la idea que de Dios tiene.

Rudo fue el hombre en su principio, pero de generación en generación se perfecciona. Rudas fueron también sus ideas, ruda la idea de Dios; pero como de siglo en siglo más y más se perfeccionan, hoy la idea de Dios en el hombre es más verdadera, más digna, más elevada.

A tal idea de Dios, tal culto y tal religión.

La idea ruda y mezquina de Dios, produjo dioses rudos y mezquinos que se codeaban con los hombres, dioses a la altura del hombre, dioses que veía y tocaba, y que siendo hechura de sus propias manos, tenían para su desgracia todas sus pasiones y ninguna de sus virtudes.

Pero perfeccionándose el hombre y elevando su pensamiento más y más, su Dios también fue subiendo, hasta sentarse en el cielo.

II

Ese cielo del que apenas percibís algunos puntos luminosos, todo es materia.

Y si adquiriendo la extraordinaria velocidad del rayo de luz, os fuera fácil salvar sus distancias inmensas, por mucho que os remontarais, siempre veríais un cielo suspendido a incalculable distancia: materia sobre vuestras cabezas, materia y materia bajo vuestros pies.

El cielo de vuestros ojos materiales, materia es. La materia es una verdad que sentís latir en vosotros mismos y que veis girar en el infinito.

El espíritu es otra verdad que sentís pensar en vosotros y que presentís en la eternidad.

Pero no basta presentir: es preciso ver.

Si sentís la materia en vosotros y en el infinito la veis, al espíritu lo sentís, pero en la eternidad no lo veis.

Lo que se siente y no se ve, no satisface a la comprensión; no basta, pues, presentir: es preciso ver.

El Espiritismo tiende a enseñar el cielo del espíritu con su luz esencial, que es la inteligencia, como Ia luz esencial de la materia os enseña el cielo material que os cubre.

Por eso el Espiritismo es luz.

Luz que ilumina un cielo, en el que por mucho que se remonte el pensamiento, siempre encontrará cielo eternamente encima y abajo eternamente cielo.

Sentís, pero no veis el cielo del espíritu; el Espiritismo os lo enseñará y lo veréis.

Pero veréis, no como los ojos materiales ven lo que sólo pueden alcanzar: veréis, como la inteligencia ve, lo que sabe penetrar.

Tenéis inteligencia, es decir, luz; aplicadla y veréis.

III

Todas las religiones han creído decir su última y primera palabra; el Espiritismo dijo su primera y sabe que jamás dirá la última.

Todas las religiones salvan o condenan; el Espiritismo salva siempre.

Todas las religiones vengan y castigan el mal; el Espiritismo no lo venga ni castiga; lo corrige y enmienda.

Todas las religiones tienen hijos privilegiados; para el Espiritismo no hay ser que no lo sea.

Todas las religiones tienen cielos, más allá de los cuales nada mejor existe; el Espiritismo tiene un cielo para cada cielo.

Todas las religiones son exclusivas: ninguna otra creencia cabe dentro de las suyas; el Espiritismo no rechaza ninguna para corregirlas.

Muchas religiones castigan la materia como despreciable; el Espiritismo enseña a conservarla como cosa digna.

Muchas religiones, con la ciencia riñen; el Espiritismo se asienta en ella.

Todas las religiones no dan al espíritu más morada que la tierra entre dos límites: uno de placer y otro de pena eterna; el Espiritismo le da por morada el universo sin límites de felicidad y gloria.

Todas las religiones maldicen a quien las daña y contradice; el Espiritismo no ha por qué, y asegura felicidad para todos.

Todas las religiones definen a su Dios, de lo que resulta un definido humano: el Espiritismo no lo define, porque nada humano puede definir lo que está fuera de humanidad.

Todas las religiones prometen; el Espiritismo promete y asegura a todos.

Las promesas de muchas religiones son limitadas; las del Espiritismo, no.

Los adeptos de muchas religiones, obedecen; los del Espiritismo, cumplen.

Muchas religiones castigan a quienes no obedecen sus mandatos, que, a pesar del castigo, pueden quedar no cumplidos; el Espiritismo obliga a cumplir, haciendo ver la falta.

Muchas religiones se hacen obedecer más bien por el terror; el Espiritismo, siempre por amor al bien.

Muchas religiones llenan; el Espiritismo rebosa.

Todas las religiones tienen vacíos dondequiera que lo desconocido está; el Espiritismo sólo ve llenos que algún día espera llegar a conocer.

Para abrazar muchas religiones es preciso cerrar los ojos y cruzar los brazos; para abrazar el Espiritismo es preciso extender los brazos y abrir los ojos.

Para escuchar la verdad que entrañan muchas religiones, es necesario inclinar la frente y cegar la razón; para escuchar las verdades del Espiritismo, es necesario mirar al cielo y desplegar la inteligencia.

Muchas religiones hablan; el Espiritismo hace hablar.

Muchas religiones, al adorar, piden, porque creen en el bien y en el mal; en el Espiritismo, la adoración es gratitud, porque sólo cree en el bien.

Muchas religiones rechazan lo que no es obra suya; el Espiritismo recibe para corregir.

El paganismo embrutece; el judaísmo humaniza; el mahometismo embriaga; el cristianismo civiliza, y el Espiritismo eleva.

El pagano toca a su Dios; el judío le siente; el mahometano sueña en él; el cristiano le ama; el espiritista le ensalza.

Para el pagano cualquier cosa es Dios, para el judío es Señor; para el mahometano es Alá; para el cristiano es Padre; para el espiritista es Dios.

IV

Adiós.

Todo lo que decir pudiera, que es mucho, os lo dirá la ciencia, que busca la verdad en todas sus manifestaciones.

Decid a todos aquellos que no estén con vosotros, que si la virtud es su norte, vosotros estáis con ellos.

Decid a aquel que virtuoso sea, que aun cuando no nos reconozca, nosotros le reconocemos.

Decid, en fin, que amamos al bueno; que procuramos corregir al malo. Nada más.

Espíritus más elevados vendrán a convenceros mejor; yo sólo sé ofreceros esta prueba más de lo mucho que os amo.

MARIETTA

 

I

El hombre ve al hombre, le oye y le toca.

No puede dudar de que el hombre exista.

Aún cuando duda, aún cuando cierra sus ojos, tapa sus oídos y esconde sus manos, una voz interior se levanta y le dice: «Yo soy.»

El hombre no puede negarse, no puede negar al hombre.

El hombre sabe que cerca de él y fuera de él hay algo. Sabe que un mundo, del cual depende, le sostiene.

El hombre ve más allá del mundo que habita, millones de mundos, cuyos movimientos, revoluciones y leyes que los rigen estudia, y observa la gran armonía y la Influencia que con el suyo tienen. El hombre ve en el espacio un más allá grande, inmenso, y presiente un más allá más gigantesco e inconmensurable, y de más allá en más allá, presiente el infinito. El hombre ve en sí mismo algo verdadero; ve cerca algo, también, exacto, ve en el espacio mucho más verdadero, y presiente más allá y más allá mucho más exacto, que, a medida que se dilata, es más y más verdadero; y así, de verdad en verdad, presiente la única y exacta verdad. El hombre, en sí mismo, ve algo bello, ve bellezas que le rodean y ve en el espacio mucho más belleza y remontándose de belleza en belleza, presiente más allá la gran belleza.

El hombre siente en sí algo grande, algo exacto y algo bello que le guía hacia ese más allá inmensamente grande, cumplidamente exacto y grandemente bello.

El hombre se ve obligado a marchar hacia ese más allá; impulsado con la fuerza de su inteligencia, hacia lo grande; con la medida de su razón, hacia lo exacto; y hacia lo bello, con los movimientos de su corazón.

Aún cuando el hombre se detenga un momento y dude, su inteligencia habla, su razón mide y su corazón late. Y es que lo grande, lo exacto y lo bello, que existen más allá fuera de la mirada del hombre, le atraen y le llaman; y la inteligencia, la razón y el sentimiento de lo bello, chispas desprendidas de aquel gran todo, responden.

II

Todas las creencias han inventado un más allá absurdo, un más allá mezquino para la inteligencia, para la razón y el sentimiento.

Todas las creencias combatidas por la inteligencia, negadas por la razón y censuradas por el sentimiento, han intentado detener a la inteligencia que vuela, a la razón que discurre y al sentimiento que crea.

Todas las creencias, impulsadas también hacia ese más allá escondido antes y después del tiempo y del espacio, han dicho haberlo encontrado, siendo así que el más allá huye allá todavía, por más que la inteligencia se esfuerce y crea haberlo encontrado.

Ese más allá se nos presenta de algún modo: corremos a buscarlo, llegamos a encontrarlo y se nos presenta más allá todavía, a incalculable distancia.; corremos de nuevo, llegamos, y más allá lo vemos. Así, de más allá en más allá, el Universo camina. ¿A dónde? Dios lo sabe.

Dios, ¡ah!, cuanto más se piensa en Él, más inaccesible se hace a la inteligencia. Dios está más allá cuanto más allá se vaya.

Todas las creencias han dicho: «Dios está allí», Ha llegado el momento en que basta decir: «Por aquí se va a Dios». ¿Y quién lo dice? El Espiritismo.

Todas las creencias pensaron encontrar el fin, objeto y destino de la creación; el Espiritismo sólo intenta buscar el principio de la senda que hacia el todo grande, bello y verdadero, guía. Todas las creencias han sido audaces en sus investigaciones, que dieron por resultado limitados fines; el Espiritismo, modesto en sus principios, sus fines serán grandiosos, ilimitados. Todas las creencias han pretendido saber el principio; el Espiritismo pretende empezar y sabe que concluir no es dado. Todas las creencias llegaron un límite, más allá del cual, suponen, en un principio, a Dios, entre el principio y la nada, y en fin, a Dios, entre una creación limitada. El Espiritismo presiente a Dios, en el pasado, entre una obra sin principio, y en el porvenir, cada vez a mayor distancia, sobre lo más grande, más bello y más verdadero. Pretender de un solo golpe describir el pasado, tocar el presente y saber el objeto del porvenir, es pretensión, tan sólo, de añejas preocupaciones.

El Espiritismo describe el pasado, por lo que ve con la inteligencia; toca el presente, por lo que alcanza con la razón, y sabe el objeto del porvenir, por lo que siente con el corazón.

La inteligencia, la razón y el sentimiento, unidos, ven a gran distancia y con mirada segura, en el tiempo y en el espacio.

Entender, razonar y sentir es preciso unirlos para ver con seguridad y claro. La inteligencia, sin la razón, se pierde; sin el sentimiento, se fatiga; la razón, sin la inteligencia, se tuerce; sin el sentimiento, desvaría; el sentimiento, sin la inteligencia, se confunde; sin la razón, se precipita.

Todas las creencias, por no haber unido estas tres grandes facultades del hombre, se han visto obligadas a encerrarse en estrechos límites para detener su vuelo, que tiende a remontarse por todas partes; el Espiritismo, uniéndolas, no encuentra límites, y va midiendo la grandeza infinita de la obra de Dios, en razón del cuadrado de las distancias que va descubriendo.

III

Es la ley impuesta a todas las cosas, marchar por distinta vía, según sus funciones, hacia un mismo y grandioso fin.

Detenerse, es fácil; difícil, detenerse mucho; dejar de marchar, imposible.

Todas las creencias se han detenido, pero ya se han detenido demasiado, y ha llegado el momento en que es preciso marchar.

El Espiritismo es la avanzada de todas las creencias que la marcha rompen: la humanidad vendrá después.

El Espiritismo es la continuación del principio que al más allá conduce.

Quien dando vuelo a la inteligencia quiera ser obrero razonable de la continuación de un principio que desde el pasado trabajado viene, verá más pronto el más allá que se presiente.

La humanidad ha venido subiendo trabajosamente por la vertiente de los tiempos: Moisés, con la ley en la mano, la condujo a la falda de la gran montaña, sobre la cual se extiende la bóveda de lo desconocido. Jesús, con su moral inquebrantable, la condujo a la cima y le enseñó el cielo. Obedezca la humanidad su voz y siga su camino, lanzándose al espacio.

Adiós. No me propuse herir la inteligencia, es imposible: sólo intento moverla con la razón, ya que Marietta lo supo hacer tan admirablemente con el sentimiento.

CERVANTES

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Frase de Amalia Domingo Soler

Frase de Amalia Domingo Soler

(Sevilla, 10 de noviembre de 1835-Barcelona, 29 de abril de 1909)

Nunca el hombre en su carrera solo se encuentra, jamás; siempre adelante y atrás encontrará quién le guíe; alienta vive y sonríe, ten valor y llegarás.

 

 




Revista Espiritista Luz y Unión

Luz y Unión

Luz y Unión. Órgano oficial de la Unión Espiritista Kardeciana de Cataluña compuesta por las agrupaciones siguientes: (Efectivas) Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos (Barcelona), Centro Unión Fraternal Espírita (Manresa), Centro Cristiano Espiritista La Esperanza (San Martín de Provensals), Centro Fraternidad Humana (Tarrasa), Círculo Cristiano Espiritista (Lérida), Centro Espiritista La Aurora (Sabadell), Centro Unión Fraternal Espírita(Capellades), Sociedad Científico-Espiritista Amor (Gerona), Grupo Espiritista Badalonés El Altruismo (Badalona) Revista La Revelación (Alicante), Sociedad de Estudios Espiritistas (Alicante), Centro La Caridad (Alicante), Centro Espiritista El Renacimiento (Algeciras), El Ángel del Bien (Madrid), Grupo Espiritista Justicia y Redención (Ileras- Córdoba), Centro Constancia (Málaga), Centro El Faro de la Paz (Valencia), Centro Constancia (Novelda), Centro Espiritista La paz (Mahón); (Adherentes) Centro Espiritista Lazo y Unión (Lares-Puerto Rico), Grupo Espiritista Aurora del Bien (Acula-México), Revue Le Progrés Espírite (París), Grupo de Propaganda Espiritista Kardeciana Esperance (París).

La revista es fruto de la unión de las tituladas La luz del porvenir y La unión espiritista, que comenzó a editarse en Barcelona en 1900 cuatro veces al mes, en números de ocho páginas, para después convertirse en mensual, con cuadernos de una treintena de páginas. Siguió publicándose hasta 1914, cuando cambia su título por: Luz, unión y verdad.

Sería posteriormente, al menos desde el 1908 el Órgano oficial de la Liga Espiritista Española.

Redación: (Años 1900-01) Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos, (Año 1902) Manuel Navarro Murillo, (Años 1908-9-10) Director: J. Esteva Marata, Redactor Jefe (Amalia Domingo Soler)

“Luz y Unión” y “Revista de Estudios Psicológicos”. Fue órgano de la Unión Espiritista Kardeciana Española. Salía el día 15 de cada mes, con suplemento el día 1º. Constaba de 32 páginas, más 4 de cubierta. Tamaño: 26 x 17,4 cm. (en 1906 pasó a tener 23,5 x 16,5 cm.)

La dirección fue ofrecida a Don Manuel Navarro Murillo, quien ejerció dicha función para, poco tiempo después, dejar el cargo y fundar su propia revista, “la Evolución”, que comenzaría a salir el mes de julio de 1903. Le sucedería como director Jacinto Esteva Marata, siendo su administrador Santiago Durán y la jefa de redacción Amalia Domingo Soler.

En el mes de febrero de 1906 salieron dos números, uno de ellos extraordinario como homenaje a Miguel Vives y Vives – el “apóstol del bien” -, que había desencarnado en Tarrasa el 23 de Enero.

En la portada del año 1911 venía representado un faro, de cuyo cuerpo salían rayos iluminando en todas direcciones. Estaba flanqueado por dos figuras femeninas envueltas en túnicas, en una de las cuales – la de la izquierda, según miramos – aparece el nombre “Europa”, y en la de la derecha el nombre  “América”. Ambas figuras sujetan una corona de laurel apoyada sobre el cuerpo del faro, y bajo ésta e inserto en un círculo, aparecía el retrato de Allan Kardec.

En este año la administración y la redacción se ubicaban en Calle Cañón, nº 9, de Gracia (Barcelona). Seguían siendo Director y Administrador Jacinto Esteva Marata y  Santiago Durán, respectivamente. Entonces se imprimía en la Imprenta de Luz y Unión, Rambla de Cataluña, nº 118, Barcelona. Continuaba teniendo 32 páginas, más 4 de cubierta.

A partir de 1912, el Establecimiento Tipográfico de Luz y Unión, se ubica en C/ Neptuno, y en 1918 en C/ Buensuceso, 13 (Barcelona).

Luz, Unión y Verdad. En 1914 la revista tenía su redacción en la calle Tamarit, nº 161. Desde el número 4 de este año (abril) pasa a llamarse “Luz, Unión y Verdad” tras fusionarse con la revista “Los Albores de la Verdad”, que desde 1904 había dirigido Jacinto Esteve Marata. Desde entonces se subtitula “Revista espiritista kardeciana”. Sigue imprimiéndose en la imprenta propiedad de la revista, la cual comienza a denominarse Imprenta de la Luz, Unión y Verdad, ubicada en C/ Mozart nº 22, Gracia (Barcelona). Tamaño: 23,5 x 17 cm.  Número de páginas: 28. Director: según nuestras comprobaciones, al menos entre 1917 y 1919 lo fue José Blanco Coris. Administrador: Santiago Durán.

Continúa la secuencia de Luz y Unión, aunque cada año inicia nueva numeración y paginación, siendo esta continuada. Sus entregas son mensuales, con cubierta, en donde estampa un grabado con tres figuras femeninas y otra masculina sobre una ciudad fabril, que puede ser Barcelona. En la cabecera aparece un retrato del pedagogo francés Allan Kardec (1804-1859), fundador de este movimiento. Su subtítulo es: “revista espiritista kardecina”.

Inserta artículos y otros textos de divulgación doctrinal y de las actividades de las asociaciones espiritistas, bibliografía, revista de revistas, así como noticias. Entre las firmas de sus textos aparecen las de J. Blanco Coris, María Solá, B. Rodríguez, José María Roldán, C. Vázquez Ambrós, y desde París, la de M. Leblanc. Cuenta con corresponsales administrativos en las ciudades de Palamós, Zaragoza, Tánger, Gibraltar y otras capitales iberoamericanas y de Estados Unidos.

Esta publicación existió desde el año 1900 hasta el año 1919.

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