La Sociedad de París

Imagen del libro La Sociedad de París
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La Sociedad de París es una obra de Florentino Barrera que analiza pormenorizadamente todo lo relacionado con el primer centro espírita fundado en la historia, La Sociedad Espírita de París, Société Parisienne des Études Spirites, el centro espírita fundado por Allan Kardec.

El interés despertado por El Libro de los Espíritus llevó a Allan Kardec a abrir las puertas de su casa 8 rue des Martyrs apartamento D muy cerca de Montmartre, a un grupo de amigos que asistidos por la facultad de Mlle. Ermance Dufaux comienzan a reunirse los martes. Como excedían a los seis meses las comodidades que solo era para veinte personas madura la idea de asociarse, nace de este modo el 1º de abril de 1858 la Société Parisienne des Études Spirites.

Por entonces la Revue Spirite informaba sobre el desarrollo que adquirían diariamente las creencias espiritistas que concluyen por impulsar la creación de un centro regular de observaciones. La Sociedad de París cuya formación se anuncia estaba particularmente compuesta por personas graves, libres de prevenciones y animadas por el sincero deseo de informarse, encontrándose entre sus asociados hombres eminentes por su saber y posición social. Con referencia a esta integración cabe tener en cuenta la forma de expresión del s. XIX, reunía en realidad tanto aristócratas como obreros aunque podría asegurarse estaba promediada por una clase media ilustrada.

Celebrando las sesiones siempre los martes pasan a reunirse en un local de la Galería de Valois en el Palais Royal, residencia construida por el cardenal Richelieu y heredada por Luis XIII donde se levantan una serie de galerías abiertas a la actividad comercial y que constituyen un importante centro.

Los tiempos que corrían eran de convulsión política, Francia estaba bajo la reciente ley de seguridad del 19 de febrero, sancionada por el atentado de Orsini contra Napoleón III del que milagrosamente salva su vida. El estatuto social debía ser sometido a las autoridades bajo este severo régimen que ante nuevas ideas detendrían su atención sobre el objeto y nómina de los componentes. Presunción que se disipa merced a la amistosa gestión emprendida por M. Dufaux ante el ministro del Interior y la Seguridad General quien sentía cierta simpatía por estas ideas, de este modo el 13 de abril mucho antes de lo pensado el prefecto de policía suscribía el expediente.

Para ingresar a la institución eran exigidos ciertos conocimientos, como antiguo miembro de sociedades sabias creadas para el progreso de la ciencia, la de París fue concebida como una de ellas, porque sus miembros debían ocuparse en profundizar los diferentes aspectos de la ciencia del espíritu, cuyo principal objetivo es el estudio de los fenómenos resultantes del vínculo existente entre el mundo visible y el mundo invisible, de allí que los trabajos necesiten de calma y recogimiento condiciones requeridas para la observación, más si se aspira transformarle en un centro donde habrán de converger las enseñanzas recibidas en todo el mundo. Las personas que por aquella primera época buscaban informarse sobre la sociedad eran atendidas de tres a cinco de la tarde en el domicilio del presidente o por el tesorero en la Librería Ledoyen, Galería de Orleans 31, Palais Royal.

Siempre bajo la presidencia de Allan Kardec a partir del 1º de abril de 1859 pasan a reunirse ahora los viernes a las ocho de la noche en un salón del Hotel Douix, rue Montpensier 12, en el Palais Royal, RS ene.1859-IX. Luego de un tiempo deploraban los miembros continuar reuniéndose en un establecimiento público por no encontrarle a la altura de los estudios. Los Rivail aunque propietarios, buscaban igualmente un apartamento que fuese inmejorable por su disposición y ubicación céntrica porque les era imprescindible permanecer cerca de los estudios y archivos de un trabajo que les insumía de la mañana a la noche, de allí la necesidad de vivir cerca o con comodidades contiguas porque el curso tomado por el Espiritismo obligaba anualmente recibir entre mil doscientos y mil quinientos visitantes que llegaban de todas partes.

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