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ESPIRITISMO / Quién soy, de dónde vengo, hacia dónde voy….es sólo el principio

Las cartas de Allan Kardec

Ilustración de las cartas de Allan Kardec

Las Cartas de Allan Kardec

Las Cartas de Allan Kardec son cartas manuscritas inéditas de Allan Kardec, borradores escritos de su puño y letra, que además de ser enviadas a los destinatarios, se guardó copia. Tarea en la que le ayudó su esposa Amélie Boudet, y su secretaria. Conservó también las cartas recibidas y quedaron archivadas junto a los borradores, formando el archivo del Espiritismo.

En una de las cartas Kardec informaba que recibía entre siete y ocho mil cartas al año. ¡Una inmensa cantidad de correspondencia! No podía responderlas a todas, pero respondía regularmente a las personas en dificultades, que recurrían a la ayuda de la Doctrina Espírita, en la persona de Allan Kardec. Él respondió muy especial y cuidadosamente a cada una de ellas, lo que les llevaba unas veces al consuelo y otras a la reflexión para comprender el verdadero significado de la vida de acuerdo con la enseñanza de los espíritus superiores.

Estas Cartas de Allan Kardec forman parte de un proyecto de investigación llevado a cabo por la Fundación Espiritista André Luiz y el Instituto Canuto Abreu, cuyo objetivo es garantizar la conservación de ciertos materiales históricos del Espiritismo, una colección de 740 manuscritos inéditos escritos por Allan Kardec y otros nombres relevantes en la historia del Espiritismo como son: Amélie Boudet, Léon Denis, Gabriel Delanne y Camille Flammarion. En este fabuloso material, Allan Kardec revela los bastidores, la intimidad, hechos históricos del Espiritismo, que permiten conocer el lado humano y familiar de Allan Kardec.

Canuto Abreu reunió una biblioteca de obras antiguas, algunas del siglo XVI y muchos libros espíritas y espiritualistas del siglo XIX, incluidos los originales de Allan Kardec. También recibió la misión anterior a la Segunda Guerra Mundial de proteger casi 800 manuscritos de Kardec, cartas enviadas y recibidas, pensamientos, evocaciones, oraciones, mensajes de los espíritus. En 1958, le preguntó a Chico Xavier, su amigo, la posibilidad de consultar a los espíritus sobre cómo proceder con este legado. Emmanuel le envió un extenso mensaje, sugiriéndole que dedicara al menos dos horas al día a transcribir, traducir, hacer notas y artículos contextualizando las cartas, para que pudieran llegar al público, recuperando las enseñanzas originales. Esta misión fue transmitida a su hija, y después a su nieto Lian. Finalmente, la familia confió esta tarea a FEAL a través del Centro de Documentación de Obras Antiguas.

Estos manuscritos traen cómo Allan Kardec, en varias partes de las Revista Espírita, declaró que estaba preparando lo que llamó los archivos del Espiritismo, para que los futuros investigadores pudieran contar esta historia basada en hechos documentados y no en leyendas. Dijo que sería necesario valorar a los verdaderos precursores y trabajadores dedicados de la doctrina, y denunciar quién bloquease el camino con su orgullo y ambición. Pero el temor de que estos hechos se revelen al público puso en peligro estos archivos. Parte de ellos fueron quemados. Casi fueron robados por los invasores nazis en París. Salvados por un investigador, recibieron la dedicación del trabajo de Canuto Abreu para preparar las transcripciones y traducciones. Sabía que en el futuro todo se revelaría. Se podría decir que ese momento ha llegado.

Hay documentos de los personajes principales que escribieron las cartas, documentos redactados en la oficina de un notario en Francia1, como el testamento manuscrito de Allan Kardec. Estas referencias servirán para dar fe de la identidad del autor mediante los análisis de algunos expertos, garantizando que sean documentos originales.

Además de la digitalización, catalogación y coordinación, el centro de documentación de estas obras tiene la tarea de verificar el trabajo de Canuto, hacer las transcripciones y traducciones que faltan, preparar notas y publicar una serie de libros que contengan todo el legado de Kardec, agregando manuscritos a las obras y revistas espiritistas, al bagaje del Espiritismo.

Es un proyecto a largo plazo, que sin duda llevará tiempo. Sin embargo, dado el interés de los espiritistas por conocer el contenido de los manuscritos, se están seleccionando algunos temas, cartas, etc., que se prevee puedan traer detalles históricos desconocidos. Se pretende hacer una colección de obras, divididas por años en sus volúmenes, para el estudio de espiritistas e interesados.

Todo este material estará disponible a través de Internet. Cuando los lotes de documentos estén listos, reunidos cronológicamente, se dará acceso al público en general.

Ahora se abre un nuevo panorama en este campo del conocimiento histórico espírita. El día a día de la elaboración de la obra de Kardec, su dedicación, dificultades, sufrimientos, derrotas y victorias. El Kardec humano, expresando sentimientos. Descubriendo su buen humor, su optimismo inquebrantable, su rigor absoluto con el método, su respeto por lo simple. La dedicación de quienes trabajaron más de 18 horas al día. También nos encontraremos con aquellos que se han interpuesto en el camino, ya sea por ignorancia, ambición o pensamientos erróneos. Será como si se abriera una ventana al pasado, desde donde admiraremos la relación de la pareja Rivail y Boudet. Todos estos hechos nos permitirán volver a contar la historia de Allan Kardec y el Espiritismo.

Conoceremos mejor a Allan Kardec, descubriendo que vivió en su vida diaria el mensaje que escribió en sus libros. Practicó la solidaridad, trabajó para ver la regeneración de la humanidad, surgiendo a través de su agotador esfuerzo diario. No era un mero investigador de gabinete, eran un trabajador que se correspondía con miles de personas, enfrentando difíciles luchas, esclareciendo y ayudando, a encarnados y desencarnados. Abandonó la comodidad de una vida familiar, después de haber cumplido su misión como educador, dejándonos una doctrina libertadora.

Según vayan apareciendo estos materiales iremos colocándolos en este mismo artículo.

Como es el caso de esta carta dirigida al señor Pâtier, en la que Kardec refiere la llegada del primer ejemplar de El Libro de los Espíritus y como surgieron sus investigaciones que dieron lugar a la concepción del libro.

Manuscrito original de Kardec al señor Pâtier

Carta a Patier de Allan Kardec primera hoja
Carta a Pâtier de Allan Kardec primera hoja

 

Carta a Patier de Allan Kardec segunda hoja
Carta a Pâtier de Allan Kardec segunda hoja

 

Transcripción en español:

Señor Pâtier:

Tengo la honra de enviarle, anexo, un ejemplar de El Libro de los Espíritus, si tiene a bien aceptar el homenaje.

Siempre recuerdo que le debo mi conversión inicial al Espiritismo. Su noble carácter y vasto saber me inspiraron confianza en su acreditada opinión. Una vez encaminado, entreví en los fenómenos, desde el primer instante, una ciencia que no podía ser adquirida sino por estudios serios. Yo los hice con toda la conciencia y perseverancia, bajo la dirección de Espíritus que se dignaron ser mis profesores. Y es el fruto de sus enseñanzas que entrego a la publicidad.

Alentado por verdaderos y sinceros adeptos, solo espero que no me falte su concurso para la propagación de un libro, que puede, pienso yo, contribuir para divulgar la verdad y disipar muchas prevenciones.

Los aspectos más interesantes que vemos en esta carta son:

  1. Kardec enfatiza que la autoría de la Doctrina Espírita pertenece a los espíritus misioneros, que él reconoce como sus maestros. Por lo tanto, el codificador no la acredita a sí mismo.
  2. Tenemos aquí un nuevo personaje para la historiografía del Espiritismo: el Sr. Pâtier, de quien aún no teníamos gran información, pero se refiere a una persona de “carácter noble”, como señala Kardec, y que, con su “opinión autorizada”, influyó positivamente en el profesor Rivail, al comienzo de la investigación espiritista, lo que nos inspira a investigar más.
  3. Por cierto, debemos asegurarnos de que el Sr. Pâtier no sea el mismo que el Sr. Fortier, el magnetizador que aparece en Obras Póstumas (parte 2, Mi primera iniciación al espiritismo), en la transcripción dada al codificador que dice: “Fue en 1854 que escuché por primera vez sobre las mesas giratorias. Un día conocí al magnetizador, el Sr. Fortier, a quien conocía desde hacía mucho tiempo”. Mientras que Obras Póstumas publicado obviamente después de la desencarnación de Kardec, fue editado por terceros, o más precisamente por Pierre-Gaëtan Leymarie, y su contenido ha sido sospechoso durante mucho tiempo, puede haber errores en esa ortografía, especialmente porque “Pâtier” y “Fortier” no son tan diferentes.

Carta manuscrita de Allan Kardec a un destinatario desconocido

Una página. 13,3×20,7 m, 11de mayo de 1860. Excelente estado. Pieza única.

Carta de Allan Kardec a un destinatario desconocido
Carta de Allan Kardec a un destinatario desconocido 11 de Mayo de 1860

 

Transcripción traducida al español:

París, 11 de mayo de 1860

Señor,

No le puedo dar una respuesta por escrito muy explícita y detallada, me gustaría darle verbalmente todas las explicaciones que desee, si usted pudiera venir a verme.

Entretanto solo le diré que, de acuerdo con su carta, me parece que no procede adecuadamente para obtener un resultado, porque las personas que actúan en las mesas son mas raras que las que escriben directamente.

Estoy siempre en casa los martes, jueves y viernes, de las 3 a las 5 de la tarde, excepto festivos.

Tengo la honra de saludarlo.

Allan Kardec

59 rue et passage Saint Anne

 

Carta manuscrita de Allan Kardec a la Señora Van Calcar

Carta manuscrita de Allan Kardec a Madame Van Calcar página 1
Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 1

 

Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 2
Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 2

 

Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 3
Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 3

 

Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 4
Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 4

 

Transcripción en francés de la Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 1
Transcripción en francés de la Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 1

 

Transcripción al frances de la Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 2
Transcripción de la Carta manuscrita de Allan Kardec a la señora Van Calcar página 2

 

Transcripción traducida al español:

Paris, 5 de Febrero de 1862

Señora Van Calcar,

Le ruego que me disculpe el retraso de mi respuesta a la carta que me ha honrado en escribirme; no dependía de mi hacerla antes. Ya he obtenido de la persona que le interesa una comunicación espírita, pero de tal grave naturaleza que dudo en enviársela antes de tener confirmación de otras fuentes, lo que voy a hacer, y dependiendo de lo que obtenga, me apresuraré en compartírselo. No queriendo retrasar más esta respuesta, me limito hoy a decirle que, según la referida comunicación, esta joven está aún viva pero sería como si no existiese para su familia.

Habría una forma más segura de saber como actuar, sería consultar a un buen sonámbulo. Tenemos una en Paris que es de rara lucidez para las investigaciones de esta especie, y que ya ha hecho que se encuentren varias personas desaparecidas. Ella cobra 20 francos por consulta. Si usted decide utilizar este medio, necesitará hacer se un objeto cualquiera que pueda poner a la sonámbula en relación la joven desaparecida.

Créame señora que siento la aflicción que le causa este acontecimiento y que, si dependiese de mi traerle algún alivio me sentiría muy feliz.

Aunque usted no me haya recomendado circunspección, comprendo perfectamente toda la prudencia que semejantes revelaciones exigen. Usted tuvo razón al contar con mi discreción, porque en mi posición, soy muchas veces llamado a recibir confidencias íntimas de los que necesitan consuelo.

Quiera recibir el homenaje de mis más distinguidos sentimientos.

Allan Kardec

59, Rua Passage de Santa Ana

Nota del traductor al portugués: Con la carta no siguió la comunicación. No vemos inconveniente en divulgarla ahora para instrucción del lector. Allan Kardec tuvo, como en otros casos semejantes, el cuidado de no escribir el nombre de la infeliz a la que se refiere la noticia. El borrador de la carta trae el nombre del autógrafo del Maestro y la comunicación transcrita, sin enmienda, por la mano de Allan Kardec.

 

Anexo a la carta del 5 de Febrero de 1862 a Van Calcar

Comunicación relativa a la Señorita J…

R. Si, quiero dar algunas informaciones, ella está viva, que eso consuele a los que se interesan por su suerte, pero también la lástima, pues ella expía rudamente la falta que cometió, de no haber sabido aprovechar la energía que Dios le había dado para combatir y vencer las pasiones que, en vez de eso, ella alimentaba con placer. Loca, no de amor, pero abrasada por los deseos, no escuchaba sino los reclamos de la carne, y, punida por la carne, ahora ella llora…. Déjenla pues llorar y gemir, visto como esa es la via que Dios dejó a esta pobre alma para expiación.
P. ¿Dónde está?
R. En una buhardilla y tirita de frio al lado de un niño que la llama madre. Es todo lo que puedo y debo decir a los que se interesan por ella, que ellos oren por ella. La oración es tan grata por los que están en esta vida tanto cuanto para los que piden en el Mundo de los Espíritus.
P. ¿No regresará algún día al seno de su familia?
R. Ya dije y no obstante quiero decirle que incluso ella reaparecerá un día en su tierra natal como una visión, pero muy pálida y desfigurada, será para ella una nueva expiación, pues no será allí ni reconocida ni acogida.
P. Pero su familia, si supiera donde se encuentra, iría a consolarla y sacarla de esa triste situación.
R. Le dije que es un camino de expiación el que tiene que caminar ahora.

Carta manuscrita de Allan Kardec al Sr. Hildebrand

Carta de Allan Kardec a Hildebrand 1
Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 Página 1

 

Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 2
Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 Página 2

 

Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 3
Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 Página 3

 

Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 4
Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 Página 4

 

Transcripción Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 1
Transcripción Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 Página 1

 

Transcripción Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 2
Transcripción Carta de Allan Kardec a Hildebrand 17-08-1861 Página 2

 

Transcripción traducida al español:

Paris, 17 de Agosto de 1861

Señor Hildebrand de Lyon:

Una indisposición de salud me ha impedido desde hace más de un mes ocuparme de mis trabajos, esa es la razón por la cual no pude contestarle antes a la carta que usted me ha hecho el honor de escribirme.

Escuché hablar del Sr. Largi, del que solicita mi opinión, pero no le conozco en absoluto. En cuanto a la pretensión de ser lo que dice, solo puedo decir una cosa, él no es ni el primero ni el único caso semejante. Por mi parte conozco varios en Francia y en el extranjero. La cuestión sería saber cuál es el verdadero. En ese número hay personas que consideran de buena fe ser el pretendiente, como otros se consideran ser reales y hasta Dios; son más dignos de pena que de censura, pues tienen evidentemente más necesidad de médico que de otra cosa. Pero hay también intrigantes que se dan calificaciones para explorar la credulidad. Están los que se dicen Cristo, como aquellos que se hacen pasar por Luis XVII. Sin conocer personalmente el carácter ni los antecedentes del llamado Largi, no puedo informarle si pertenece a la primera o a la segunda categoría referidas. Pero hay una cosa que no puede escapar a ningún hombre de buen sentido, es que da una torpe negación a su fingido origen divino. Debería antes de todo mostrarse lógico, y no lo es cuando afirma que no hay otros espíritus más que él. ¿Qué hace él de las almas de todos los hombres, si ellas no son Espíritus? ¿Y cuál es la fuente de las innumerables comunicaciones recibidas de todas partes?

Dice después que Cristo nunca existió; hubiera sido más hábil por su parte decir que Cristo ha vuelto de nuevo a la Tierra, que contestar un hecho tan auténtico, pues es sumamente ilógico suponer que una fábula haya operado la inmensa revolución que el Cristianismo ha realizado desde hace 18 siglos. En todo caso, él debería probar su origen y misión divinas con virtudes por encima de la Humanidad, por una caridad, desinterés y humildad sin límites. Su vida, en una palabra, debería ser la realización del modelo que él dice personificar, pues un ser que se pretende sobrehumano no puede dar testimonio de eso sino por cualidades sobrehumanas.

¿Tiene el Sr. Largi esas cualidades? Yo lo ignoro; cabe a aquellos que lo conocen desde su infancia juzgarlo. En el caso en que él mismo las atribuyese para sí, sería la negación de una de las más esenciales: la Humildad. Créame, señor, no es bastante decirse Dios o Hijo de Dios; ese es un papel que no es fácil de representar, pues sería preciso antes de todo probarlo y no desmentirlo ni por un solo acto ni por una sola palabra que mostrasen la debilidad humana.

Vea usted bien, señor, cual es mi opinión sobre los pretendidos Cristos o profetas que se multiplican desde diferentes lugares. Se basa en el sentido común más vulgar, y se ha vuelto inútil cuestionar a otros espíritus a este respecto. Sin embargo, lo hice para su satisfacción, y para que mi pensamiento no tuviera influencia, simplemente envié la siguiente pregunta a un médium excelente, rogándole que lo cuestionase a un espíritu superior: ¿Cristo está actualmente encarnado en la tierra como algunos creen, y qué hemos de pensar de los que se hacen pasar por Él?

Cristo cuida de la transformación que se está preparando para la humanidad, porque los tiempos que anunció han llegado, y esa transformación ocurrirá a través del Espiritismo; dirige los acontecimientos que traerán la nueva era, inspira los que se hacen cargo de ejecutar sus designios; él no está encarnado en ningún lugar de la tierra, cuando vuelva a reaparecer no sería ocultamente si no con toda la gloria y potencia de su Majestad, a establecer su reino, pero no lo veréis cumplir, porque apenas si asistís al amanecer de  esa transformación.

Por supuesto bendecir a Dios que os escogió para preparar y abrir el camino con sanas doctrinas, sabrá distinguir los que hayan sembrado el buen grano, de los que no siembren más que cizaña, hará justicia de esos malvados e impostores, de los ambiciosos, cada uno recibirá el fruto de su siembra”.

El Espíritu de Verdad

Note bien que no me refiero a M. Largi que no conozco, hablo de manera general, dejándole a usted la libertad de tomar de mis observaciones las consecuencias que le convengan.

 

Carta manuscrita de Allan Kardec al Sr. Louis Jourdan

Carta de Kardec a Jourdan 02-11-1863 1
Carta de Kardec a Jourdan 02-11-1863 Página 1

 

Carta de Kardec a Jourdan 02-11-1863 2
Carta de Kardec a Jourdan 02-11-1863 Página 2

 

Carta de Kardec a Jourdan 02-11-1863 3
Carta de Kardec a Jourdan 02-11-1863 Página 3

 

Transcripción Carta de Kardec a Jourdan 02-11-1863
Transcripción Carta de Kardec a Jourdan 02-11-1863

 

Transcripción traducida al español:

Señor Louis Jourdan

Casa del Sr. Mansor 4, calle Saint Ferdinand, 4 (Termas) Paris

Señor:

Conociendo su simpatía si no por todos al menos por algunos de los principios que profesamos, le agradecería tenga a bien aceptar la Revue Spirite, cuyos números desde el 1 de enero pasado se le acaban de enviar, y me propongo, si eso le resulta agradable, remitirle los próximos números en cuanto se editen.

Si sus ocupaciones le permiten echarle un vistazo, creo que se dará cuenta sin esfuerzo alguno, que esta doctrina conduce inevitablemente, por la vía la más segura a todas las reformas sociales que persiguen todos los hombres de progreso, e inevitablemente traerá la ruina de los abusos contra los que usted lucha con un talento tan notable. Su rápida propagación y el pánico que causa al partido clerical son la prueba de que podemos ver algo más que una efímera utopía.

Quien la estudia sus principios y consecuencias ve toda una revolución moral; en lugar de construir el edificio por el tejado, lo hace desde los cimientos, proporcionando una base sólida en los corazones de los hombres, al inspirarlos con una fraternidad efectiva, destruyendo el egoísmo, un verdadero gusano roedor de todas las instituciones liberales que están basadas únicamente en el materialismo.

Si aquellos que se burlan del espiritismo se hubieran tomado la molestia de profundizarlo, habrían visto algo más que una serie de fenómenos más o menos curiosos, y hubieran entendido que estos fenómenos no son nada más que un medio de llegar a un objetivo universal. El clero, que entiende el significado de esto, no se burla de eso, se enfurece. Es porque ve nuestra máxima: “Sin caridad no hay salvación”, que es la ruina de la de: “Fuera de la iglesia no hay salvación”.

¿Cómo es posible que los hombres de progreso sean más ciegos que el clero?

Me extenderé más sobre esta cuestión si algún día tengo la alegría de poder departir con usted.

Esperando reciba, Señor, la expresión de mis más distinguidos sentimientos.

A. K.

Carta manuscrita de Allan Kardec al Sr. Thiry

Carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 1
Carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 1

 

Carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 2
Carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 2

 

Carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 3
Carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 3

 

Transcripción carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 1
Transcripción carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 1

 

Transcripción carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 2
Transcripción carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 2

 

Transcripción carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 3
Transcripción carta de Allan Kardec a Thiry 03-05-1861 Página 3

Transcripción traducida al español:

3 de mayo de 1861

Querido señor Thiry,

Anoche después que nos despedimos volví a trabajar hasta la 1 y media de la mañana, y esto no me impidió levantarme a las 5 y media, porque tenía cartas que tenían que salir en el primer correo. Al escribir a otros, tuve la idea de escribirle también para agregar algunas reflexiones a nuestra última conversación.

Me decía que algunas personas me reprochan tomar una posición dogmática en el Espiritismo, ser propagador de un sistema, en una palabra, haber promulgado una doctrina. Realmente hay que estar carente de buenas razones para decir tales cosas. No impongo mis ideas a nadie. ¿Por qué aquellos que critican lo que injustamente llaman mi sistema, no hacen otro mejor? ¿Soy yo quien les impide hacerlo? ¿Tienen cerradas las imprentas? Al escucharlos parecería que yo no debería hacer nada sin su control o solo con su permiso. Primero, la doctrina de la que soy propagador, he dicho y repetido hasta la saciedad, no es invención mía, visto que me fue dada por los Espíritus. Pero si saliese de mi cerebro, ¿no tendría el derecho de tener mis propias ideas, de formularlas y publicarlas? ¿Por qué no me estaría permitido como a todo el mundo crear un sistema filosófico, tratar las cuestiones de los Espíritus a mi modo?

Singulares defensores del Espiritismo que no hacen nada, que no se apartarían un instante de sus placeres personales o de sus diversiones por esta causa, y se lanzan contra quien, desde hace años, le consagra exclusivamente su tiempo, y por él sacrifica su reposo, su salud y sus intereses. Aun así, si ellos trabajan y estudian, como hago día y noche y, si lo hacen mejor, tendrán el derecho de hablar, pero nunca difamar a quien, admitiendo que esté engañado, se dedica con sinceridad y desinterés, y viene prestando a la causa del Espiritismo servicios que solo una parcialidad envidiosa puede malinterpretar. Si eso les impide dormir, tendrán que armarse de paciencia, pues aún no he llegado al final de la tarea que se me ha trazado.

Me reprochan que me coloque como jefe del movimiento. Si algún día me fuese concedido ese título, tendría motivos de honra, especialmente por no haberlo obtenido fruto de ninguna intriga. La doctrina que profeso encuentra partidarios en todas partes del mundo, como lo atestigua una correspondencia que se contabiliza por millares. ¿Quién tiene la culpa? No será por cierto debido al concurso que me prestó la prensa periodística. No busqué la popularidad, visto que me quise apagar completamente, pero debo reconocer que desde la publicación de mis primeros escritos eso no fue posible. Me sentí atosigado de inmediato, la gente vino a procurarme hasta en mi ermita de la Avenida de Ségur, donde quería retirarme y vivir ignorado. Hoy las cosas han llegado al punto de que me sea imposible hacerme a un lado. Fui arrastrado por el torrente que aumenta día a día. Mi rumbo está pues trazado por la Providencia, no me puedo desviar de él y moriré en mi tarea. Pero, si doy crédito a lo que se me ha dicho, incluso mi muerte no pondrá fin a la misión que debo cumplir, y que lo que hoy hago no es sino continuar una tarea ya iniciada anteriormente.

Como la crítica se preocupa poco por las contradicciones, mientras que algunos me culpan por ponerme al frente, otros me acusan de altivez porque no voy a ver a nadie. Es verdad que hago pocas o casi ninguna visita, pero por otro motivo; es que no me sobra tiempo para eso. Por contrapartida, recibo mucha gente; personas de la clase más alta me han honrado con su presencia y sus testimonios de benevolencia; solo dependería de mi abrir las puertas a la alta sociedad y, no obstante, no lo he hecho, porque el tiempo que gastaría en ceremonias inútiles se le habría quitado a los desdichados que vienen diariamente a mi casa buscando consuelo. Le confieso que el placer de restituirles la paz de espíritu y arrancarles de la desesperación supera el frívolo gozo de ser recibido en dorados salones. Ahora, la propaganda que hacen los afligidos consolados es la más persuasiva, porque va al corazón, mucho más que la curiosidad satisfecha. Además, los que vienen a verme, no vienen por mi persona sino por el Espiritismo, y no podría rechazarlos. Como no ambiciono ni honra ni fortuna, no tengo nada que pedir para mí, y la doctrina marcha bastante bien por su propia fuerza y por sus infiltraciones en las masas, sin tener necesidad del socorro de la intriga que la ensombrecería. Nunca fui intrigante en mi vida, y no lo seré ahora profesando el Espiritismo. Se que se obtiene mucho por la intriga y por la adulación, pero prefiero no tener nada, a quedar debiendo algo a ese precio. Aquellos que quisieran venir a mí, vengan, no llamo a nadie; aquellos que no vinieran, es porque eso no les conviene; no quiero pues obligarlos. Ahora bien, como las personas de buena voluntad no faltan, no veo por qué habría de perder mi tiempo con indiferentes.

Se que tengo muchos enemigos; nadie se pone jamás en evidencia sin traer sobre sí las miradas de los envidiosos y celosos. Pero veo las cosas bajo un punto de vista desde el que no me inquieta su zumbido que no ha perturbado ni un momento mi reposo. Mi indiferencia los irrita, les gustaría que los considerase, pero tengo otras cosas más útiles que hacer. Yo les compadezco al atormentarse por tan poco.

He ahí, Señor, mi profesión de fe; le cabe considerar si la juzga digna de un hombre que ve en el Espiritismo una cosa sagrada. Su rápida propagación, que supera mis esperanzas y para la cual creo haber contribuido, me paga al céntuplo el miserable hostigamiento de la malevolencia que, a falta de algo mejor, se aferra a ridículas cuestiones, como si una creencia que toca los mas graves intereses de la Humanidad no estuviese por encima de tales puerilidades.

Afectuosamente.

A. K.

Carta manuscrita de Allan Kardec al Sr. Villon

Carta de Allan Kardec a Villon 25-07-1863 Página 1
Carta de Allan Kardec a Villon 25-07-1863 Página 1

 

Carta de Allan Kardec a Villon 25-07-1863 Página 2
Carta de Allan Kardec a Villon 25-07-1863 Página 2

 

Carta de Allan Kardec a Villon 25-07-1863 Página 3
Carta de Allan Kardec a Villon 25-07-1863 Página 3

 

Transcripción carta de Allan Kardec a Villon 25-07-1863
Transcripción carta de Allan Kardec a Villon 25-07-1863

 

Transcripción traducida al español:

París 25 de julio de 1863

Querido Sr. Villon

Si voy a Lyon este año, tal como espero, será algo excepcional, y en el caso de que mi presencia les sea útil.
Siendo que había previsto aprovechar mis vacaciones para activar mis trabajos, no haría el viaje como el año pasado, muy al contrario, me retiraría a un lugar desierto donde no vea a nadie y pueda así trabajar tranquilamente. Solo me sería posible un viaje a Lyon a mediados de septiembre, ahora mismo no le podría dar una fecha exacta.

En cualquier caso, ya había decidido, antes de recibir su última carta, no hacer allí una sesión general, no tendría ninguna utilidad, y podría tener la desventaja de dar a nuestros adversarios pretextos de demostraciones hostiles, que es preciso evitar, dejándoles toda la responsabilidad de aquellas en las que tomen iniciativa. Las reuniones de los años anteriores tuvieron sus efectos, eso basta por ahora; de momento dejemos el fruto madurar.

Me limitaré por tanto a recibir en casa a las personas que quieran venir a verme y a dar algunas instrucciones a los grupos.  Puede considerar por ahora que mi visita es probable pero no segura. Y sobre todo decirle que si me fuese posible ir a estrechar la mano de mis queridos hermanos espíritas de Lyon, quiero que no haya reunión general ni ceremonia; todo debe celebrase en familia, sin deslumbramientos.

Suyo y de sus buenos amigos.

A. K. 

P.D.- Tomando esta iniciativa, sé que frustro ciertas maquinaciones tenebrosas. Más de un adversario quedará contrariado con eso, pero me alegra evitarles un problema inútil, por eso es bueno saber que la iniciativa viene de mí.
Dígale a M. Bouilleux que le agradezco mucho los volúmenes que tuvo la iniciativa de enviarme y que leí con mucho interés: son el abc del Espiritismo. Le diré más tarde como puede utilizarlos.

Manuscrito de Allan Kardec sobre La Génesis

Manuscrito de Allan Kardec sobre La Génesis 21-2-1868 Página 1
Manuscrito de Allan Kardec sobre La Génesis 21-2-1868 Página 1

 

Manuscrito de Allan Kardec sobre La Génesis 21-2-1868 Página 2
Manuscrito de Allan Kardec sobre La Génesis 21-2-1868 Página 2
Transcripción manuscrito de Allan Kardec sobre La Génesis 21-2-1868
Transcripción manuscrito de Allan Kardec sobre La Génesis 21-2-1868

 

Transcripción traducida al español:

22 de febrero de 1868

Médium M. Desliens

Consejos sobre La Génesis

Permitidme un consejo personal sobre vuestra obra La Génesis.

Estoy de acuerdo con usted en que tiene que hacer algunos cambios que le harán ganar en valor metódico; pero le aconsejo encarecidamente que revise algunas comparaciones de los primeros capítulos que, sin ser inexactos, podrían prestarse a equívocos, y de los cuales se podría sacar provecho en su contra, al epílogo de las palabras. No quiero señalarlas de manera especial, pero releyendo con atención los capítulos segundo y tercero, sin duda le saltarán a la vista. Nos encargaremos de dirigir su investigación. Es sólo una cuestión de detalle, sin duda, pero los detalles a veces también son importantes; por eso creo que es útil llamar vuestra atención sobre esto.

Pregunta. En la reimpresión que haremos, me gustaría agregar algunas cosas, sin aumentar el volumen. ¿Creéis que hay partes que podrían eliminarse sin inconvenientes?

Respuesta. Mi opinión es que no hay absolutamente nada que eliminar, como doctrina todo es útil y satisfactorio en todos los aspectos; pero también creo que podríais sin inconveniente condensar aún más algunas ideas que no necesitan desarrollo para ser entendidas, habiendo sido ya esbozadas en otra parte; en vuestra obra de reelaboración, podríais lograrlo fácilmente.
Debemos dejar intactas todas las teorías que aparecen por primera vez a los ojos del público; no quitar nada como ideas, repito, sino solamente  recortarlas, aquí y allá, desarrollos que no añaden nada a la claridad. Seréis más conciso, sin duda, pero igualmente comprensible, y este es el terreno ganado que podéis disponer para añadir elementos nuevos y urgentes.
Esta revisión es un trabajo serio, y os insto a que no esperéis demasiado para iniciarlo, es mejor que esté listo antes de tiempo que si tuviera que esperaros después. Sobre todo, no os apuréis. A pesar de la aparente contradicción de mis palabras, me entendéis, sin duda. Proceded con prontitud, pero no estéis con él mucho tiempo. Tomaos vuestro tiempo; las ideas serán más nítidas y el cuerpo se beneficiará si se fatiga menos.

Pregunta. La venta tan rápida hasta ahora se calmará, sin duda; este es el efecto del primer momento. Así que creo que la tercera y cuarta edición tardarán más en terminarse; sin embargo, como se necesita cierto tiempo para la revisión y reimpresión, es importante no estar desprevenido. ¿Podríais decirme aproximadamente de cuánto tiempo dispongo para actuar en consecuencia?

Respuesta. Tenéis que esperar una demanda rápida. Cuando te dijimos que este libro sería un éxito entre vuestros éxitos, nos referíamos tanto al éxito filosófico como al material. Como podéis ver, teníamos razón en nuestros pronósticos. Preparaos para cualquier momento; será más rápido de lo que suponéis.

Una parte más condensada de esta comunicación aparece en el libro Obras Póstumas. Guiándonos de esta obra el Espíritu comunicante sería el Dr. Demeure, que en tantas otras ocasiones ha dado recomendaciones a Allan Kardec sobre su salud. Si bien en Obras Póstumas aparece atribuida al médium C., y observamos en este manuscrito que Allan Kardec coloca Médium M. Desliens. En Obras Póstumas encontramos también una comunicación atribuida al Dr. D., posiblemente el Dr. Demeure, recibida por el Médium D., del 9 de septiembre de 1867, en relación igualmente al libro La Génesis que se publicaría poco después, en enero de 1868.

Video sobre las Cartas de Kardec

 

Encomiamos, por lo tanto, esta oportunidad histórica de redimir parte de los archivos de Kardec que son patrimonio del Espiritismo o mejor dicho, patrimonio de la humanidad.

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Notas

  1. Los citados documentos redactados en la oficina de un notario en Francia, como el testamento manuscrito de Allan Kardec no hacían parte del acervo original de Canuto Abreu, sino que fueron publicados en el libro “El Legado de Allan Kardec”, lanzado el 3 de octubre de 2017 por Simoni Privato y a través de la Confederación Espiritista Argentina (hasta la publicación de este libro esos documentos eran inéditos).

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