Esto no es Espiritismo

Ilustración esto no es Espiritismo

Esto no es Espiritismo

A menudo las personas denominan Espiritismo lo que no es por ignorancia y desconocimiento.  El término Espiritismo ha sido víctima de una contaminación cultural bajo los intereses de sus contradictores, que lo han vinculado a cuestiones que nada tienen que ver con él. En los púlpitos católicos de España, durante varias décadas, se arremetió contra el Espiritismo de forma muy tenaz.

Pero otras veces son los propios espíritas, algunos de ellos, los culpables de que el Espiritismo se confunda con cuestiones que no son realmente espíritas, por el marcado misticismo de esos espíritas en su lenguaje, ya sea en los centros espíritas, en las conferencias, en los congresos, en la distribución de mensajes por las redes sociales repletos de imágenes más cristiano-católicas que espíritas, reiteradas imágenes de Jesucristo, etc., que pueden llevar a cualquiera, no sin razón, a confundir el Espiritismo con una nueva versión de cualquier otro culto católico.

El Espiritismo no tiene dogmas de fe, no tiene ritos, liturgias, símbolos, imágenes, sacerdocios, ni cualquier otro tipo de organización religiosa y sus reuniones y prácticas se han de manifestar con sencillez, desprovistas de adornos y totalmente exentas de un misticismo que provoca gran rechazo en una sociedad víctima de un catolicismo que ha sido impuesto promoviendo una fe ciega.

Utilizando imágenes y expresiones pseudo católicas los espíritas directamente cierran sus puertas al seguidor de cualquier otro culto (judíos, protestantes, ortodoxos, islamistas, budistas, hinduistas), que ven en esos espíritas un culto religioso que no es el suyo. No era esto lo que pasaba en la época de Kardec.

La mayoría de los espíritas afortunadamente tienen claros algunos de estos principios de lo que no es Espiritismo.

En el Espiritismo no se utiliza ningún tipo de vestimenta especial.

En sus estudios y experimentaciones no hay vino, ni bebidas alcohólicas, incienso, o cualquier otra sustancia.

No hay altares, imágenes, velas o cualquier objeto material como medio de atracción del público.

No tiene himnos ni cantos, y si utiliza alguna canción o canto no es algo establecido y se puede realizar excepcionalmente en reuniones de estudio infantil, como lo haría cualquier otra escuela infantil laica; o en reuniones de experimentación mediúmnica de efectos físicos, por las ventajas que conlleva en la unión de pensamiento de los asistentes.

No tiene danzas, procesiones, ni ningún acto similar.

No existe ningún tipo de diezmo, nadie cobra, ni se aceptan pagos por ningún servicio y las asociaciones espíritas, como cualquier otro tipo de asociación, se financian con las cuotas que puedan establecer los propios asociados, y que van destinadas a cubrir sus gastos, como por ejemplo al pago del alquiler de las salas donde realizan sus actividades.

No tiene talismanes, amuletos, oraciones milagrosas, escapularios, estampitas, ni cualquier objeto semejante.

No se hace astrología, cartomancia, quiromancia, ni ningún tipo de adivinación.

No se administran sacramentos, ni se dan títulos, ni siquiera honoríficos.

No se lleva a cabo ningún tipo de escenografía o ritual tendiente a excitar la sensibilidad del público.

No se usan crucifijos, bustos, gestos, genuflexiones ante cuadros o imágenes, ni cualquier otra suerte de ritual religioso.

Los únicos instrumentos que utiliza el Espiritismo son los instrumentos científicos e intelectuales, el conocimiento, el estudio y la práctica mediúmnica. Resultando de éstos profundas consecuencias morales que cada espírita aplica libremente tratando de ser mejor persona, nadie le exige nada que no sea él a sí mismo.

Hay instituciones espíritas que llevan a cabo actividades sociales, loable es su trabajo y lo encomiamos, pero por buenas que sean esas actividades el fin mayor del centro espírita no es ese, es cultural y moralizador, es más curar los problemas morales que los materiales, y para llevar a cabo la caridad no necesitamos arrastrar a otros, o mostrar públicamente lo buenos que somos los espíritas, es mejor que nuestra mano izquierda no sepa lo que hace la derecha; siendo la mayor caridad no la que manifestamos colectivamente delante de otros sino la que llevamos a cabo en cada uno de nuestros actos individuales hacia los otros, y es en ellos en los que podemos practicar humildemente nuestra caridad ya sea moral o material.

El Espiritismo no es por tanto una ONG que viene a solucionar los problemas materiales del mundo, pero el espírita siendo también consciente de esos problemas muchas veces colabora con asociaciones sociales y las Ong que tratan específicamente de esos problemas materiales. El centro espírita debe pues medir cual es su papel en la sociedad y a menudo puede caer en desviarse de sus fines, en la mejor de las voluntades, y llegar a esconder la candela debajo del celemín, olvidando su papel fundamental, que no es otro que el estudio, práctica y divulgación del Espiritismo, que a través de la educación más que de la enseñanza regenerará a la humanidad, según palabras de Allan Kardec.

El Espiritismo no es lo que dicen los espíritus guías en un centro, o a través de un médium por muy reconocido que sea, y tampoco la palabra de los oradores espíritas, más o menos conocidos y reconocidos, es palabra de Dios, valga la expresión. Tampoco es lo que haya dejado escrito a través de un médium tal o cual espíritu, también más o menos reconocido. Guías, médiums,  oradores, espíritus son individuos aislados, opiniones personales que tanto pueden acertar como equivocarse. Solo la Doctrina Espírita, en su sentido de revelación colectiva, solo ella es Espiritismo.

Escribía Herculano Pires en el periódico Vigilancia:

Las obras de Allan Kardec son la única fuente verdadera del saber espírita. Quien no haya leído y estudiado esas obras con humildad y voluntad legítima de aprender, no conoce Espiritismo. Los que realmente estudian y comprenden la Doctrina se sienten humildes ante tanta grandeza y no pretenden pasar por maestros. Son colegas más aplicados que solo se esfuerzan por ayudar a sus compañeros de escuela en el aprendizaje necesario. La obra de Kardec aún no fue suficientemente estudiada. La mayoría de los espíritas estudiosos no consiguió penetrar todavía en la esencia de esa obra, que no fue escrita para un siglo, sino para muchos siglos.

El estudioso espírita por tanto, y el centro espírita en sus actividades debe promover el estudio, la investigación el debate, nunca aceptar nada porque venga de tal o cual espírita, de tal o cual médium. Se debe tener una actitud activa y no caer en aceptar de forma ciega lo que nos llegue de esa forma aislada, hay por tanto necesidad de un trabajo de razonamiento, juicio crítico e investigación.

Así nos decía Allan Kardec:

La enseñanza no es privilegio de ningún individuo, sino que es impartida a todos del mismo modo; porque los que la transmiten y los que la reciben no son seres pasivos, dispensados del trabajo de la observación y la investigación; porque no han renunciado al razonamiento y al libre albedrío; porque no se les ha prohibido el examen, sino que, por el contrario, se les ha recomendado; en fin, porque la doctrina no fue dictada completa, ni impuesta a una creencia ciega; porque es deducida, mediante el trabajo del hombre, de la observación de los hechos que los Espíritus colocan delante de sus ojos, así como de las instrucciones que le dan, instrucciones que él estudia, comenta, compara, a fin de que él mismo extraiga las consecuencias y aplicaciones.

La Génesis, Allan Kardec

El Espiritismo no es un dogma es por encima de todo una ciencia por eso decía Allan Kardec:

Su verdadero carácter es, pues, el de una ciencia y no el de una religión; y la prueba de eso es que entre sus adeptos tiene hombres de todas las creencias, que no por eso han renunciado a sus convicciones: católicos fervientes que continúan con la práctica de todos los deberes de su culto -cuando la Iglesia no los rechaza-, protestantes de todas las sectas, israelitas, musulmanes y hasta budistas y brahmanistas.

Por consiguiente, el espiritismo se basa en principios independientes de la cuestión dogmática. Sus consecuencias morales se orientan en el sentido del cristianismo, porque de todas las doctrinas esta es la más esclarecida y pura, razón por la cual, entre todas las sectas religiosas del mundo, los cristianos son los más aptos para comprenderlo en su verdadera esencia. ¿Podemos censurarlo por eso? Sin duda, cada uno puede hacer de sus opiniones una religión, e interpretar según su voluntad las religiones conocidas, pero de ahí a constituir una nueva Iglesia la distancia es grande.

Allan Kardec, Qué es el Espiritismo

Que sea del cristianismo y de las enseñanzas morales de Jesús que el Espiritismo oriente su moral es para que los espíritas apliquemos esa moral en nuestra palabra y nuestro comportamiento pero no para que nos revistamos de púrpura y lirio, y cambiemos el lenguaje espírita por un lenguaje mistificado y que parezca una nueva religión, una nueva secta del catolicismo. Es por eso que los espíritas debemos tener cuidado con la utilización de ciertas imágenes y con toda esa suerte de frases místicas,  que tienen más de palabrería que de verdadero significado. Seamos sencillos hasta cuando oremos.

Por eso decía, nuevamente Kardec:

Hay algunas oraciones en lengua vulgar que no le dicen al pensamiento mucho más que si estuviesen en una lengua extraña y que, por ese motivo, no llegan al corazón. Las pocas ideas que contienen suelen quedar sofocadas por la superabundancia de palabras  y  por  el misticismo del lenguaje.

Evangelio según el espiritismo, Allan Kardec

Hay pues que ser moderados y para elevarnos y llegar al sentimiento y al corazón no necesitamos ni muchas palabras ni que estén llenas de misticismo.

Dios, que es sabio, previendo que los hombres la contaminarían con sus pasiones y sus prejuicios, encomendó esta nueva revelación a los Espíritus, sus mensajeros, para que la proclamen en todos los puntos del globo, fuera de cualquier culto particular, a fin de que ella pueda aplicarse a todos y que ninguno la desvíe en su propio beneficio.

Allan Kardec, Qué es el Espiritismo

El Espiritismo ha de tener puertas abiertas para todos provengan de la religión o el culto que sea, la moral del espiritismo es la misma de Jesucristo, él es nuestro modelo y guía, sí, pero no hace falta estar repitiendo continuamente su nombre, no hace falta adorarlo, es más no debemos adorarlo sino imitarlo, y para ello necesitamos humildad, y un lenguaje moderado, que por su sencillez de cabida a todas las personas, y las acerque en lugar de alejarlas.

Otra vez Kardec:

El espiritismo no tiene nacionalidad, no forma parte de ningún culto en particular, ni es impuesto por ninguna clase social, porque cualquier persona se halla en condiciones de recibir instrucciones de sus parientes y de sus amigos de ultratumba. Era preciso que así fuera, para que pudiese convocar a todos los hombres a la fraternidad. Si el Espiritismo no hubiese permanecido en un terreno neutral habría alimentado las disensiones, en vez de apaciguarlas.

El Cielo y el Infierno, Allan Kardec

Cierta contaminación en este sentido proviene de comunicaciones mediúmnicas de las que algunos espíritas hacen motivo de fe, de culto y hasta dogma, es que el Espíritu tal ha dicho a través del médium no se cuantos esto y lo otro. O en la lectura y relectura de ciertas obras mediúmnicas el espírita va calcando ese lenguaje, a veces demasiado místico, de esas obras, que directamente pueden estar dictadas por el espíritu de quien fue un católico, y que aún no se ha desprendido totalmente de esas reminiscencias y ese lenguaje místico que como estamos viendo el Espiritismo no debiera tener.

En general, desconfiad de las comunicaciones que exhiben un carácter de misticismo y extravagancia, o que prescriben ceremonias o actos extraños. En esos casos, siempre hay un legítimo motivo de sospecha.

Comunicación Erasto, El Libro de los Médiums, Allan Kardec)

El Espiritismo, esencialmente positivo en sus creencias, rechaza toda clase de misticismo, a menos que bajo este nombre se comprenda, como hacen los que en nada creen, toda idea espiritualista de la creencia en Dios, en el alma y en la vida futura.

Obras Póstumas, Allan Kardec

Muy a tenor de lo que estamos hablando son las palabras de Raul Teixeira que podemos escuchar a continuación y que dejamos traducidas en texto para aquellos que no comprendan bien el portugués.

Raul Teixeira

Es común encontrarnos muchas veces en algunos centros espíritas, a personas con muy buena intención, que tratan de hacer lo mejor, pero que tienen las paredes, llenas completamente de escritos, de frases del Evangelio, de El Libro de los Espíritus; encontramos cuadros de guías, protectores, luces que iluminan esos cuadros, flores que adornan esos cuadros. Naturalmente, esto son reminiscencias de otros cultos religiosos que no corresponden a la claridad, a la pulcritud, pureza y delicadeza que debe tener un centro espírita. Sus paredes siempre limpias y el único cuadro que nosotros debemos mantener en el centro espírita es el de la codificación espírita, que es nuestra referencia. Nada de escribir frases por las paredes. Nada de decorar cuadros en las salas en las que estarán los asistentes. Porque es muy común que quien llegue piense que se encuentre en una iglesia al uso, en una iglesia con características diferentes. Entonces algunos se persignan, algunos tocan las imágenes y se persignan, imaginando traer su creencia hacia el Centro Espírita. Las paredes de un Centro Espírita, repito, deben estar limpias, simples, nada de imágenes de Jesucristo, de los guías, nada de eso. Si quisiéramos colocar un retrato del fundador en la biblioteca, en alguna otra sala, que  no tenga ese carácter de auditorio público, dará otro sentido a la evocación del recuerdo de aquellos personajes importantes, incluso el cuadro de Allan Kardec. Pero en el salón de las conferencias donde se hacen los trabajos, debe estar todo limpio, como era la iglesia primitiva cristiana. Nada de adornar mucho, porque cuando nosotros decoramos mucho, verificamos que eso no es Espiritismo.

Que seamos reconocidos más por nuestra sencillez y por nuestra actitud científica y progresiva, que por nuestro misticismo y los adornos de nuestra palabrería. Más por llevar a Jesús en nuestras acciones que en nuestros labios. Porque el Espiritismo no ha venido solo para los espíritas, el Espiritismo ha venido para toda la humanidad. No impidamos que eso suceda revistiendo al Espiritismo de lo que no es.

Salvador Martín

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